Llevamos muchos años hablando del declive del Cross, un fenómeno mundial y no exclusivo de Euskadi. Tal es así que, para revitalizar esta espectacular modalidad atlética, ya se habla de incluirla en el programa olímpico, como ya sucediera en los JJ OO de Estocolmo 1912, Amberes 1920 y Paris 1924. Estas dos últimas las ganó el legendario finlandés volador Paavo Nurmi
Esa carrera de 2024 se disputó con una temperatura de 40º, que provocaron abandonos y desfallecimientos de la mayoría de los atletas, de los que solo 15 llegaron a la meta. Desde entonces, salió del programa olímpico.
La época dorada del Cross llega hasta 2008 y después empieza un lento declive. Centrándonos solo en los hombres, en el cuadro de abajo recogemos los campeones desde 1973, que nos dan una idea del enorme nivel de esta competición, hasta el punto de que una leyenda como Haile Gebreselassie nunca consiguió ganar este campeonato, batido por otra leyenda como Paul Tergat. Gebre ganó el el Cross Internacional de San Sebastián en 1973.
Fueron las dos primeras super-estrellas africanas que dieron el salto al maratón y podríamos decir que el declive del Cross va en paralelo al auge y crecimiento de los World Marathon Majors y otros grandes maratones 'comerciales', como el de Valencia.
En 2012 no hubo Campeonato del Mundo, que pasó a celebrarse cada dos años.
El Cross Internacional de San Sebastián, en el fantástico escenario del hipódromo de Lasarte, fue sede del Cross de las Naciones, antecedente del Campeonato del Mundo, en 1955, 1963 y 1971, cuando ganó el británico David Bedford, que tuviera el récord mundial de 10.000 metros (27:30.80 en 1973). Creo que la foto corresponde a su victoria en Lasarte en 1971. Yo tenía entonces 15 años, vivía en un caserío de Rentería y allí estuve disfrutando de su exhibición.
De ser el mejor Cross del mundo, hace 50-60 años, el Cross Internacional de San Sebastián languidece en el calendario de la RFEA y la Federación Atlética Gipuzkoana tiene que hacer, cada año, un esfuerzo ímprobo para mantenerse ahí.
Ayer vi mucha gente en las gradas y en el interior del hipódromo, cerca de los atletas, gracias a que no había barro. No sé si hubo más o menos gente que otros años, pero había mucha gente. Bueno, mucha pero nada que ver con las multitudes que nos citábamos allí hace 50 años.
Lo que hubo fue muchos menos atletas en competición. Basta ver los siguientes cuadros:
Unos de los atractivos del Cross; y mucho más en un circuito como el hipódromo, es el rosario de atletas. Es una cuestión de calidad, por supuesto, y también de cantidad.
Recuperar la calidad de los años 70, 80 y 90 del siglo pasado, a día de hoy, parece imposible y precisaría un esfuerzo económico y mediático enorme y no sé hasta qué punto posible y asumible.
Pero ¿y si pudiéramos recuperar la cantidad?