A día de hoy, puede que la prueba atlética que despierta más interés sea la de los 800 metros femeninos, en la que se atisba la posibilidad de atacar con éxito el viejo récord mundial (1:53.28) de Jarmila Kratochvilova, que data del 26 de julio de 1983.
La que más se ha aproximado es la suiza Audrey Werro (27-03-2004), que el pasado 27 agosto, en Zurich, paró el crono en 1:53.70.
Tenemos también a Keely Hodgkinson (03-03-2002), campeona olímpica en Paris 2024 y plata en Tokyo 2021 y doble subcampeona mundial en Eugene 2022 y Budapest 2023 y tercera en Tokyo 2025. Tiene una mejor marca de 1:54.33 al aire libre y el récord mundial en pista cubierta (1:54.87), ausente en Bruselas.
La tercera en discordia -de momento- es Femke Broeders-Bol (23-02-2000), doble campeona mundial y cinco veces ganadora de la Diamond League de 400 metros vallas, que este año ha cambiado de especialidad. Empezó corriendo en 1:59.07 el 8 de febrero y el 27 de agosto ya bajó a 1:54.71.
El pasado sábado 5 de septiembre, en la Final de la Diamond League 2026, que tuvo como escenario el estadio Heysel de Bruselas,. Audrey Werro salió decidida detrás de la liebre, llevando a su espalda a Femke Bol, que estuvo más cerca que nunca de la suiza y hasta se fue a la calle 2, en la recta final, para intentar superarla. Sus tiempos: 1:54.75 (récord del Meeting) y 1:54.81. Es el segundo diamante para la suiza.
Las demás, lejos. Estas fueron las cinco atletas que bajaron de 2:00:
El récord mundial de David Rudisha (1:40.90, Londres 20212) sigue vigente.
Segundo, aunque más lejos que ocho días entes en Zurich, fue el argelino Djamel Sedjati, una gran competidor. Entre las dos citas de la Diamond League, el 31 de agosto, ganó la final de los Juegos del Mediterráneo, por delante de David Barroso.
Tercero, haciendo marca personal (1:42.87), fue el francés Yanis Meziane y cuarto el canadiense Marco Arop, que pagó cara su valentía persiguiendo al ganador.
El viernes, en una carrera de 1.500 metros ideal para los intereses de Cole Hocker, con paso de 1:52.00 por los 800 metros, Jakob Ingebrigtsen, por primera vez en las tres carreras de 1.500 que ha corrido en los últimos días en su vuelta a las pistas, se puso en cabeza al paso por los mil metros, pasando por los 1.200 en 2:50.09, después de que las liebres hubieran ralentizado el ritmo.
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Defendió su posición del ataque, una vez más, del joven keniata Phanael Kipkosgei Koech, hasta la recta final, en la que, viniendo de atrás se impuso el joven australiano Cameron Myers (09-06-2006) con 3:30.14. Venía con la segunda mejor marca mundial del año (3:28.00) y confirmó que es un atleta con el que hay que contar en el futuro.
Por tercera carrera consecutiva Koech fue segundo y tercero entró Ethan Strand, otro gran llegador, ganador en Silesia y décimo en Zurich.
Jakob Ingebrigtsen, tirándose sobre la línea de meta, fue cuarto con 3:30.52. Nunca ha sido un llegador y, para no estar al 100%, tras una año de inactividad, es un buen resultado.
El campeón olímpico de Paris 2024, Cole Hocker, solo pudo ser séptimo con 3:30.80, por detrás de sus compatriotas Jared Nuguse y Hobbs Kessler.
Fue una carrera muy igualada y estos fueron los ocho primeros:
Segunda fue la keniata Dorcus Ewoi con 3:54.72, marca personal, y tercera la australiana Jessica Hull con 3:54.73.
La campeona de Europa, Georgia Hunter-Bell solo pudo ser cuarta, eso sí, con una buena marca: 3:56.40.
Como vemos abajo, las ocho primeras bajaron de cuatro minutos, en una gran carrera, en la que Lorea Ibarzabal hizo un gran trabajo como segunda liebre.

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