
Esta semana ha sido noticia al anunciar su retirada de las pistas, cerca de cumplir 34 años, y su candidatura a dirigir una selección rusa cuestionada por
la lacra del doping.
Yuriy Borzakovskiy (12-4-1981) se va dejando en nuestra memoria
carreras inolvidables, como esa final olímpica de Atenas, y momentos de angustia como los que padecíamos al verle a la cola del pelotón, remedando a
David Wottle, el americano de la gorrita, campeón olímpico en Munich-1972, en otro final de infarto.
Atleta inconstante, atesora un palmarés envidiable. Ha participado en 4 Olimpiadas. En Sidney (2000), con 19 años, fue sexto. Ganó el oro en Atenas 2004 y
fue semifinalista en Pekin (2008) y Londres (2012). Ganó el mundial en pista cubierta (2001 Lisboa) antes de cumplir 20 años y un europeo (Helsinki 2012), con 31 años ya cumplidos.
En los Campeonatos del Mundo, fue segundo en Paris (2003) y Helsinki (2005) por detrás del más que sospechoso
Rashid Ramzi. En Osaka (2007) fue tercero, cuarto en Berlin (2009) y tercero otra vez en Daegu (2011), ya con 30 años.
Campeón de Europa. Su última gran victoria |
Deja una marca de 1’:42”,47, conseguida en Bruselas en 2001. Su marca de 400 metros (2000) no es para tomársela a broma: 45”,84 y ayuda a explicar ese final
demoledor que le ha dado tantas victorias a él y tantas satisfacciones a los que hemos disfrutado durante tantos años de un atleta singular, aparentemente frá-gil (mide 1,82), casi siempre a cola del grupo, ajeno a lo que pasa en la pista, con una frialdad
temeraria, que sin descomponer la figura era capaz de rematar las carreras de la media milla en el último 10%, mientras el ácido láctico circula por las venas de sus rivales.
Como dijo Mary Anne Evans: 'El mejor fuego no es el que se enciende rápidamente.'
Como dijo Mary Anne Evans: 'El mejor fuego no es el que se enciende rápidamente.'
Borza, sencillamente.................genial !!!!!
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