
Ayer, víctima de un cáncer muy agresivo, hemos perdido a alguien que hasta hace muy pocos meses disfrutaba de su familia, sus amigos, su trabajo... Alguien a quien la vida le había dado muchas más oportunidades de reír que de llorar y a quien apenas hemos escuchado una queja. Y mira que podía haberse preguntado: ¿por qué a mí? ¿por qué, si menos de cuatro de cada mil mujeres se mueren a mi edad, me tiene que tocar a mí?
Sencilla, muy guapa, humilde, humana, divertida, vitalista, optimista, generosa, detallista, decidida, cargada de sentido común, gran esposa y madre, emprendedora, ha sido una MUJER, con mayúsculas, cuya pérdida siempre lamentaremos.
Nos deja el mejor recuerdo.
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