Esta semana, he leído una larga entrevista publicada en la revista 'Razón y fe', a la que accedí, por casualidad, navegando por internet. Son 27 páginas con mucha miga, de las que los medios antes citados sólo recogen una mención a caballo de las páginas 14 y 15: 'No podemos seguir insistiendo solo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos. Es imposible. Yo he hablado mucho de estas cuestiones y he recibido reproches por ello. Pero si se habla de estas cosas hay que hacerlo en un contexto. Por lo demás, ya conocemos la opinión de la Iglesia y yo soy hijo de la Iglesia, pero no es necesario estar hablando de estas cosas sin cesar'.
Lástima. Porque se pierden el largo discernimiento que Jorge Mario Bergoglio hace durante más de seis horas, en la modesta estancia que ocupa en la residencia de Santa Marta. Se presenta como un 'pecador en quien el Señor ha puesto los ojos'. Contesta a la pregunta de por qué se hizo jesuita: 'De la Compañía me impresionaron tres cosas; su carácter misionero, la comunidad y la disciplina. Y esto es curioso, porque yo soy un indisciplinado nato, nato, nato. Pero su disciplina, su modo de ordenar el tiempo, me ha impresionado mucho'.
Aquí lo dejo por hoy, para no aburriros, que vamos por la página 6. Mañana más, por ejemplo, lo que dice respecto de su 'no filiación' política, algo que los medios han sacado de contexto.
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