
El atletismo representa la forma más pura y más clásica del deporte: altius, citius, fortuis; y es la base de todos los demás. Sin embargo, apenas ha cam-biado su formato desde los primeros Juegos Olímpicos de Atenas, en 1896. Es como un circo con varias pistas: carreras, saltos, lanzamientos, muchas veces lejos del espectador.
La aparición de nuevos deportes (surf), las combinaciones de varios (triatlón), la capacidad de arrastre de las grandes estrellas (Severiano Ballesteros, Indurain, Fernando Alonso, Rafa Nadal) y la tiranía del fútbol, han conseguido vaciar los estadios de atletismo y que este deporte desaparezca de la oferta televisiva. ¡Qué tiempos aquellos con el hipódromo de Lasarte abarrotado o con la vieja pista de ceniza de Anoeta en la que no cabía un alfiler!

Tampoco necesita explicación la segunda. Los espectadores pueden disfrutar de toda la plasticidad del salto y del lanzamiento. Y los atletas pueden sentir el calor del público y una motivación extra.
También hemos visto carreras de 150 metros en las calles de Manchester, o de 100 y 200 metros en la de Newcastle.
Cerca de nosotros, el pasado 10 de mayo, en Azkoitia, el Xeye organizó una carrera de 1.000 metros contrarreloj, que despertó la curiosidad de todo el pueblo.
Parece que algo se mueve para que el atletismo reclame la atención que merece.
Y para los habituales del asfalto, hablando de probar, el sábado podéis probar lo que se siente en una pista de atletismo. Son 1.000 metros. Las inscripcio-nes en www.kirolprobak.com: ATECE LASTERKETA SOLIDARIOA (1.000 M).
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