
Hoy cumplo alguno más: 60 años. Espero que no me quede por vivir la mitad de mi vida y que la muerte venga a recibirme cuando todavía tenga sueños, proyectos, ilusiones y afectos, más allá de la pura supervivencia.
Por eso de todas las estrofas de la canción, me quedaré con ésta:
‘Si a partir de mañana decidiera vivir una vida tranquila
y dejara de ser soñador, para ser un sujeto más serio,
todo el mundo mañana me podría decir: "se agotaron tus pilas,
te has quedado sin luz, ya no tienes valor, se acabó tu misterio.’
Y pondré en práctica esta reflexión de Stefan Zweig: ‘No basta con pensar en la muerte, sino que se debe tenerla siempre delante. Entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y alegre’.
Desde hoy mismo, sin esperar a mañana.
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