martes, 7 de abril de 2015

El umbral de la eternidad

Con El umbral de la eternidad, Ken Follet cierra la trilogía The Century, iniciada en 2010 con la publicación de La caída de los gigantes, a la que siguió en 2012 El invierno del mundo.

Como los dos anteriores, es un tocho de más de mil páginas, que tiene por escenario la guerra fría, que se inicia en 1961 con el muro de Berlín y la crisis de los misiles en Cuba y se cierra en 1989 con la caída del muro.

Las cinco familias originales, inglesa, galesa, alemana, rusa y americana, se han ido mezclando y su vástagos han devenido en actores secundarios de un guión protagonizado por personajes como John y Robert Kennedy, Martin Luther King, Nikita Jrushchov, Erich Honecker, Lyndon Johnson, Richard Nixon, Leonid Bezhnev y Mihail Gorbachov, entre otros.

Esperaba ansioso este tercera entrega, después de devorar las dos anteriores y, para mí, los nietos no tienen la fuerza épica de sus abuelos y sus padres Williams, Pechkov, Dewar o Von Ulrich. Están más cerca del poder, pero son menos protagonistas. Parecen instrumentos con los que el autor nos cuenta esos 30 años de guerra fría, con alguna incursión en el movimiento por los derechos civiles de los negros en Estados Unidos y el florecimiento de la música pop y el rock and roll.

Si para seguir El invierno de mundo, en el marco de la Segunda Guerra Mundial, era necesario haber leído La caída de los gigantes, en el marco de la Primera, El invierno del mundo se puede empezar a leer sin conocer de nada los antecedentes, al menos para quienes hemos vivido esa época.

El estilo lineal y narrativo de Ken Follet hace que resulte fácil engancharse y devorar páginas, que llevan a un desenlace abierto, con unos protagonistas que se diluyen en el anonimato. Yo he disfrutado, si bien, honestamente, después de las dos primeras entregas, esperaba más. 

Puesto recomendar su lectura, pienso en la generación de nuestros hijos, que se han encontrado con un mundo muy distinto del que vivimos en nuestra juventud, por no hablar del que les tocó vivir a nuestros padres o nuestros abuelos. Un mundo en el que, como los personajes de El invierno del mundo, nos hemos conformado con un statu quo que ya no parece sostenible, pasando de una época de cambio, en la que hemos estado cómodos, a un cambio de época que ¡ojalá! sepamos gestionar con acierto para defender todos los logros alcanzados en la segunda mitad del siglo XX, y no caer en El mundo feliz de Aldous Huxley, o en el 1984 de George Orwell.

lunes, 6 de abril de 2015

¿Cuánto tiempo tienes?

Es la pregunta que le hace su socio indio al personaje interpretado por Judi Dench, una ¿vuida? camino de los 80 años, que dice necesitar tiempo para considerar la posibilidad de formar pareja con el personaje al que da vida Bill Nighy, algo más joven y a punto de divorciarse de una mujer a la que no soporta.

Los dos, Judi y Bill, junto con varios huéspedes británicos de la tercera edad, viven en el exótico hotel Marigold, en Jaipur, que planea su expansión, inspirada por una anciana residente (Maggie Smith) en la antesala de la muerte y un dinámico joven indio, que está a punto de casarse.

A medida que avanza la película, uno va reconociendo a los personajes de la primera entrega, simpatizando con sus debilidades, y alimentando cierta complicidad con sus planes.

Porque sí; las personas mayores también tienen planes, no sólo los jóvenes emprendedores como Sonny (Dev Patel). El problema es que tienen poco tiempo, de ahí la pregunta a Judi Dench para que tome una decisión.

Así transcurre El nuevo exótico hotel Marigold, que nos muestra como se concretan los planes personales (su boda) y profesionales (su nuevo hotel) de Sonny y cómo consumen, mejor, disfrutan de su tiempo sus ancianos huéspedes, capaces todavía de amar, emprender nuevas actividades y soñar con un futuro mejor pensando que importa más dar vida al tiempo que tiempo a la vida.

Puede que no sea una gran película, pero disfruté mucho más que con la truculenta Nighcrawler, que acabo de ver. Puesto a elegir en qué empleo mi tiempo, me quedo con El nuevo exótico hotel Marigold.

domingo, 5 de abril de 2015

El nuevo exótico hotel Marigold

Estoy escribiendo este post dos horas antes de ver la película, secuela del El exótico hotel Marigold, del año 2012, del que el 16 de diciembre de ese año publiqué este otro post, titulado 'La vida es como una ola'.

Mi mujer y yo hemos leído las criticas. Las hay para todos los gustos. Ha sido un ejercicio vano; la hubiéramos ido a ver de todos modos porque nos encantó la primera entrega.

Esta Semana Santa que hemos elegido pasar en casa, nos ha dado la oportunidad de combinar la atención a la familia, con las tradiciones, la gastronomía, las excursiones por Ulía, Orio y los alrededores de Donostia, y con el cine y el deporte.

Así que cierro ahora mismo el PC, me afeito, me visto y nos damos un paseo hasta el Antiguo para sentarnos a ver esta película, seguros de que, diga lo que diga la crítica, nos va a gustar y vamos a pasar un buen rato, porque -como dice la crítica de Peter Travers en Rolling Stone- 'Cuando actores tan consumados como Maggie Smith, Judi Dench, Bill Nighy y Penelope Wilton aparecen juntos en una película, incluso con una secuela tan inestable como ésta, lo mejor es simplemente sentarse y contemplar.'

Ya os contaré.

sábado, 4 de abril de 2015

La txabola

Así bautizó el mítico José Luis Bereciartua al Velodromo de Anoeta, refugio de lujo para los atletas donostiarras y de los alrededores, como alternativa al frío, la lluvia, el viento y hasta al granizo y la nieve, que nos han castigado este invierno e insisten en seguir haciéndolo durante la primavera.

Esta semana ya llevo tres sesiones, con la de esta mañana, utilizando esa magnífica instalación, huyendo de la lluvia y/o el viento que se habían adueñado del mini-estadio de Anoeta.

Debo reconocer que como los toros mansos a las tablas, también yo tengo una querencia natural a buscar el abrigo de ese coliseo a nada que la climatología amague con enseñar sus garras más o menos afiladas.

No sé lo que haría si tuviera que entrenar en Zumarraga con el grupo de atletas de Argixao, como los que aparecen en la foto de la derecha el pasado mes de febrero, mientras caía una nevada que teñía de blanco la pista. Observad la sonrisa de todos ellos y la audacia de Sergio García, en pantalón corto. Junto a él, hacia la izquierda: Yeray Varela, Unai Hernández, Tasio Gómez y ¿?, todos ellos del Aloña Mendi. No andarían lejos atletas del Goierri Garaia, como Ricardo Veleda.

Estuve entrenando con ellos una tarde, allá por el mes de septiembre, y me invitaron a volver un día que hiciera mal tiempo de verdad. Visto el panorama, esperaré hasta el mes de mayo confiando en que al menos no nieve. La ausencia del granizo no sé si la puedo descontar.

viernes, 3 de abril de 2015

Perdiendo el norte

Ayer a la tarde, fuimos al cine a ver Perdiendo el norte. Siguiendo la senda marcada por 8 apellidos vascos, nos ofrece una sucesión de gags, que provocan sonrisas y hasta carcajadas, en medio de una historia que rezuma topi-cazos, melancolía, baja estima, autocomplacencia, postureo, patetismo, paletis-mo, desencanto, fatalismo, además de solidaridad y una historia de amor con final feliz en la meta del maratón de Berlín.

Las interpretaciones de los actores salvan una historia disparatada, llena de baches y frases hechas, perfectamente replicables en cualquier serie de televisión o monólogo.

Es también una postal  de Berlín, escenario de las azarosas andanzas de Hugo y Braulio.

Yo he pasado un buen rato, pero he salido del cine con mal cuerpo.

jueves, 2 de abril de 2015

X Milla de Bilbao

Itxaso Escondrillas en el podium
El pasado sábado, durante 4 horas, la Gran Vía fue el escenario de la X edición de la Milla Internacional de Bilbao y de muchas más carreras, empezando por los más pequeños y siguiendo por cadetes, juveniles, ju-niors, veteranos y carreras open, para hombres y muje-res, que registraron una buena participación.

En la categoría élite una docena de atletas, con la flor y nata del medio fondo español y victoria para Manuel Olmedo (4:27), por delante de Jesús Espa-ña. Kevin López (4:41) fue el farolillo rojo. Entre las chicas, la victoria, con record de la prueba, fue para la polaca Katarzyna Broniatowska (5:01), por delante de Solange Pereira (5:04) y de 11 atletas más.

Ander López. Elegante.
En las demás carreras, hubo representación de atletas gipuzkoanos, con muy buenos resultados. En la carrera open, Sergio García (4:51) y Ander López (4:58) ganaron sus respectivas series, con un total de 88 atletas en liza y fueron primero y segundo en la clasificación general. El joven Andoni Irazusta (5:22) fue quinto en la carrera ganada por Ander.

Itxaso Escondrillas (5:39), que corre especialmente motivada en el centro del mundo, fue segunda de las 32 chicas que clasificadas, peleando hasta el final.

En veteranos, Javier Galindo (5:13), del Goierri Garaia, fue sexto, mientras que Jon Irazusta (5:46), padre de Andoni, llegó diez puestos después.

Por último, la junior Sara Gómez (6:17) fue sexta en su categoría.

Me la voy a apuntar en la agenda para el año que viene. Tiene buena pinta.

miércoles, 1 de abril de 2015

Campeonato de Europa de Veteranos en Pista Cubierta

Macu, feliz
La ciudad polaca de Torun acogió el Campeonato de Europa de Veteranos en Pista Cubierta, que se ha celebrado entre el 23 y el 28 de marzo. Allí han competido 10 atletas gipuzkoanos, cuyos resultados podéis ver en el cuadro al final del post.

La actuación más destacada ha sido la de Macu Zuzuarregui, con dos medallas: la de bronce en los 1.500 metros, a 25 centésimas de la plata, con una gran marca, que 'vale' un 92,55% y la de plata en los 3.000 metros, que 'vale' un 88,56%.

La otra medalla, esta vez de plata, ha sido para un clásico: Armando Roca, cuyos 9.77 en los 60 metros 'valen' un 92,12%.

La familia Eraso-Usabarrena viajó al completo: padre y madre, lanzadores y el hijo fondista, que corrió los 3.000 metros, prueba con 5 participaciones del total de 15, porque hubo 5 atetas que doblaron.

Edi Eraso
Además de Macu, Ramon Goikoetxea, mejor en los 200 que en los 400 metros, Patxi Guijarro, muy bien en los 1.500 y 3.000 metros, Juan Mari Aldanondo, en 3.000 metros y cross, y Kontxi Laso en peso y disco.

Finalmente, Joserra Baste-rra, además de acompañar a Macu, hizo una buena carrera de 3.000 metros.