Su protagonista es un profesor universitario de mediana edad, asustado al principio y complaciente al final con la deriva de los acontecimientos, que lo ubican en una élite intelectual que reclama el nuevo régimen para adquirir legitimidad ante los ciudadanos; una élite y unas clases dirigentes que se someten a cambio de mantener su estatus y sus privilegios.
A lo largo de las poco más de 200 páginas de la novela somos testigos del inquietante comportamiento de François, en el que podemos reconocer el de personas próximas a nosotros y hasta algún comportamiento propio que, al menos a mí, me ha dejado con muy mal cuerpo.
Cierto que ahora mismo puede parecer un escenario disparatado y muchos lo pueden entender como una provocación, como un puñetazo en el estómago de una clase política y unos ciudadanos que asistimos impasibles a la caída libre del modelo de civilización occidental y que estamos obligados a reaccionar pensando en el futuro de nuestros hijos y de nuestros nietos. ¿Qué sociedad y qué planeta les vamos a dejar?
Efectivamente "Sumisión" , inquieta ,hace pensar y alerta para no bajar la guardia , y seguir trabajando todos los días para que los derechos humanos se sigan respetando.
ResponderEliminarTienes razón, Macu. Debemos reivindicar cada día y cada minuto esos derechos humanos cuya defensa está resultando mucho más difícil de lo que hubiéramos podido pensar.
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