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Foto Sky Sports |
Hace ya unos
cuantos años, en un Lazio-Milan, la hinchada local colgó una pancarta enorme.
En ella aparecía un chimpancé con los pies torcidos y un mensaje contundente: ‘Gattuso
desciende de los monos’. Al salir al campo, Gennaro Gattuso, mediocentro milanista, se agarró un enfado
bestial. Al día siguiente la prensa escribió: ‘Un mandril juega al fútbol mejor que él’. Aunque Gattuso era campeón del mundo y tres veces de Europa, aceptó el juicio. ‘Sólo
tengo constancia y ganas de aprender. El único talento que Dios me dio fue no
rendirme jamás. Por eso, a veces me miro los pies y digo: ¡Malditos, nunca me
dais alegrías!’
Los amantes del jogo bonito dicen que Gattuso –al que sus amigos llaman Rino(ceronte)- es un insulto al balón.
Él lo asume. ‘Algunos nacen pianistas y
otros cargamos el piano. Así es la vida’. Lo reiteró en el mundial de 2010
cuando un periodista se atrevió a decirle que había sido el mejor del partido.
Cualquier otro habría respondido una simpleza. Gattuso no. Gattuso ladró:
‘No insultemos al fútbol’.
Gennaro sabía adónde iba porque
no olvidaba de dónde venía. ‘Si naces en
Calabria, sueñas con Roma, pero cuando naces en Roma, no sueñas con nada’. Él
siempre soñó: al principio con jugar al rugby (algunos dicen que lo consiguió,
sólo que en un equipo de fútbol) y después con tener novia. ‘Con trece o catorce años, el principal
problema era buscar una muchacha con la que ir al cine. Ahora la juventud sólo
quiere juerga. Antes no, antes había respeto. Yo aún cierro la boca cuando mi
padre me mira de frente’. Por eso, cuando el Glasgow Rangers le ofreció
250.000 euros anuales, su padre le dijo que se fuera. Gatusso tenía diecisiete años y jugaba en la serie B. ‘No hubiese sido correcto rechazar ese
contrato. No cuando mi padre ganaba quinientos euros al mes reparando lanchas
de pesca’. Su llegada a Escocia fue dura. Sin sol sin la mamma y sin hablar inglés. ‘Todas las noches cenaba con unos obreros
italianos en una pizzería que se convirtió en mi casa’. Al final, como
corresponde, se casó con la hija del dueño.
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Actualmente, entrenador del Milan |
Un año más tarde,
el Milan lo fichó por menos de lo que valía. Las primeras temporadas no ganaron
nada. Gennaro se sincera: ‘Pensé que era gafe, pero seguí
esforzándome. Como un animal’.
Ancelotti, entonces su entrenador, discrepa: ‘La importancia de Gattuso
era total. Si Pirlo la perdía,
estaba Gattuso. Si Kaká se liaba, llegaba Gattuso. Si el árbitro se equivocaba,
le gritaba Gattuso. Era el alma del
equipo, la prueba de que en el fútbol –como en la vida- es posible aprender,
progresar y ser feliz’. Gattuso
se enfada y gruñe: ‘Yo ya era feliz
cuando jugaba al fútbol en la playa y vendía pescado en el muelle, cuando iba a
los entrenamientos en Vespa. Lo único diferente en mi vida es la cuenta
corriente. No merezco tanto dinero’.
A veces, la hombría
tiene forma de animal. Sólo la forma.
Artículo firmado por Ignacio Uría en la revista Nuestro Tiempo (primavera de 2017)
Cómo nos vendría un "Gattuso" en la Real, donde una horrible planificación amparada por un acomodadísimo presi (sí, aquel que tartamudeando explicó que acudían para rescatar a la Real, sin apego ninguno al cargo, que en cuanto enderezasen el rumbo dejarían paso) ha desembocado en un equipito al que un buen amigo de largo recorrido llama "las chicas de Eusebio". Lo suscribo al 100%.
ResponderEliminarUnas décadas antes, hubo un jugador italiano similar al que un grupo de música de los más famosos en Italia le dedicó esta canción:
ResponderEliminarhttps://www.youtube.com/watch?v=G2kjGmxfohE
Que bien le sirve igualmente a Gattuso...
Oriali? También me acuerdo de Conti, campeón del mundo en España 92.
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