sábado, 22 de julio de 2017

Diamond League. Mónaco.

Volvieron las estrellas a la Diamond League, empezando por Usain Bolt, que ganó los 100 metros con 9.95, por delante de Isiah Young (9.98).

En los 400 metros, preciosa carrera, resuelta a favor del líder mundial, Wayde Van Niekerk (43.73), por delante de Isaac Makwala (43.84), que vendió cara la victoria y que se adivina como su gran rival para los Campeonatos de Mundo de la IAAF en Londres. Recordemos que el 14 de julio, en Madrid, el atleta de Botswana corrió, la misma tarde, los 400 metros en 43.92 y los 200  en 19.77, en el espacio de hora y media.

En los 1.500 metros, marca del año para el keniata Elijah Motonei Manangoi, con 3.28.80. También bajó de 3.30 el también keniata Timothy Cheruiyot (3:29.10). Marc Alcalá corrió en 3.35.85.

Magnífica victoria del americano Evan Jager en los 3.000 obstáculos, muy por delante de todos los keniata, con marca del año: 8:01.29.

Decepcionó el concurso de pértiga, que ganó el polaco Piotr Lisek con 5.82, que es MMP. Lavillenie que quedó en 5.72, lo mismo que el campeón mundial Shawn Barber, mientras que el campeón olímpico, Thiago Braz sólo saltó 5.60. No compitió el líder mundial Sam Hendricks

El campeón olímpico, Thomas Röhler ganó la la jabalina con un gran lanzamiento: 89.17.

En cuanto a las chicas, Marie-Josée Ta Lou ganó los 200 metros con 22.25 y se coloca segunda en la clasificación. 

Fantástica carrera de 800 metros, que ganó Caster Semenya, con 1:55.27, MMP, record de Sudáfrica, record de la Diamond League y, por supuesto, marca del año. No lo tuvo fácil porque la segunda, Francine Niyonsaba hizo 1:55.47, record de Burundi. También la americana Ajee Wilson hizo record nacional con 1:55.61. Sigan Hassan fue cuarta con 1:56.81 (MMP) y la canadiense Melisa Bishop también batió el recodo nacional con 1:57.01. La sexta, Lynsey Sharp (1:58.01) y la séptima, Brenda Martínez (1.58.43), también bajaron de largo de los dos minutos. ¿El mejor 800 de la historia?

De las 13 clasificadas en los 3.000 metros, 10 hicieron marca personal y la ganadora, Hellen Obiri, marca del año con 8:23.14. Enorme nivel.

Disputadísima carrera de 100 metros vallas entre las americanas Kendra Harrison (12.51) y Shakira Nelvis (12.52).

Suma y sigue de Mariya Lasitskene, que subió 2.05 en el salto de altura. Lleva seis de seis. Ruth Beitia fue novena con 1.80.

Y muy disputado también el triple salto entre las dos líderes del año. Ganó Caterine Ibarguen (14.83), mientras que Yulimar Rojas se quedó a dos centímetros. 

Fuera de la carrera de la Diamond League, se corrió un 800, que ganó el joven keniata Emmanuel Morir (22 años), con 1:43.10, que es marca del año.

Ha sido, sin duda, la mejor competición del año, a sólo dos semanas del Mundial de la IAAF de Londres. Los atetas llegan en forma.

Un mail de los suyos

El mail le llegó a las 21:12, justo cuando acababa de cenar: una ensalada gigante con lechuga, tomate, espárragos, dos patatas cocidas, dos huevos duros y una rodaja de atún casi crudo. Se disponía a preparar el escenario para su encuentro con Mario y a ponerle un whatsapp cuando oyó la campana del I-Pad. Pensó en no atenderlo, pero temiendo quién podría ser el remitente, lo abrió. Acertó. Jota había hecho caso de su irónico comentario de la tarde -Mándame un mail de esos tuyos. Así te entretienes un rato.- y lo había cumplido al pie de la letra. Perfectamente redactado, claro… y amenazante.

¡Hola! Iria,

Esta tarde, cuanto te he visto salir del agua, con el neopreno que comprimía tu magnífico cuerpo, me has recordado a la guerrera celta que evoca tu nombre. Una guerrera que he instruido desde que la vi, hace quince años, saliendo de una piscina con un bañador azul celeste.

Ahora me evitas, pero entonces me escuchabas y me seguías hasta los abismos del infierno, a los que te asomabas una y otra vez, en unas sesiones de entrenamiento que sólo alguien como tú es capaz de soportar.

Todo cambió, todo se rompió hace cuatro años, cuando fallamos en Londres. Sí, fallamos, porque yo me siento tan responsable como tú de aquel fracaso. Llamemos a las cosas por su nombre: en Londres fracasaste. La prensa te disculpó. Aquella caída  en la bici, aquel esfuerzo ¿agotador? para recuperar, que te privó de la fuerza necesaria en el sprint final más ajustado de la historia del triatlón…, un sprint para el que nunca debiste dar opciones a tus rivales, que se crecieron al ver que no llegaba tu ataque. Sólo te valía el oro. Por primera vez, tuviste miedo de perder. Y perdiste. Hasta el bronce. Y aprendiste.

O ganas o aprendes ¿recuerdas? Estás invicta desde entonces. Ahora eres mucho más fuerte y mucho más despiadada. Ahora te temen de verdad. Y lo has hecho tú sola, sin mí, sin nadie. Lo controlas todo, pero ¿podrás controlar, tú sola, el éxito o el fracaso de Río?

Sabes que no ¿verdad? Y por eso has buscado apoyo, obviándome y ocultándome tus intenciones. La marca Iria García-Marín es mi gran obra, la que te ha proporcionado fama, notoriedad, portadas de revistas, reconocimiento social, contratos publicitarios y un dinero más que merecido, del que yo sólo he recibido unas migajas.

¿Qué pasará después de Río? ¿Otros 4 años más hasta Tokio, donde llegarás con 32? ¿Cuántas chicas, cuántas Irias pueden salir en estos cuatro años que te hagan sombra? ¿Podrás soportar que haya una, sólo una, que te gane? Sabes que es probable que salga y sabes que no podrás soportarlo.

Por eso te estás planteando una nueva vida, que empieza con 28 años, un título olímpico y una imagen admirada y envidiada a la vez en todo el mundo. Conozco algunas de las ofertas que te han hecho porque en algunos casos recurren a mí, al ser tú tan inaccesible, y porque piensan que sigo teniendo ascendiente sobre ti.

Te quieres librar de mí ¿verdad? Si se acaba el triatlón, se acaba la historia con Justo Hidalgo. Sí, Justo Hidalgo, porque en los contratos no soy Jota, soy la otra parte contratante que se lleva un pequeño porcentaje de tus ingresos como triatleta. De los derechos de imagen, ni hablamos ¿verdad? Y crees que si dejas de ser triatleta te librarás de mí.

Sé que, asesorada por tu padre, el señor notario, ese mecenas que financió tus primeros pasos y me contrató para que hiciera de ti lo que sólo yo era capaz de conseguir, estás buscando apoyo profesional para gestionar esa marca y sacarle el máximo rendimiento, dejándome fuera, sin nada.

Tu padre y tú me la jurasteis hace cuatro años cuando, después de Londres, tuve que mendigar primero y exigir después, una ínfima parte del botín, que me ha permitido llevar una vida acomodada, pero austera y sin lujos.

Sabiendo que este momento podía llegar, me he labrado un espacio que va más allá del deportivo, pero del que, todavía, no puedo vivir. Y bien te encargaste de recordarme esta mañana que tengo 49 años. Mi padre no es notario y de mí y sólo de mí depende mi futuro.

Al principio, valía por lo que te enseñé. Después, cuando creíste exprimirme, he valido por lo que callo. Compraste mi silencio, pero después de Río te dará igual ¿verdad?

Ya crees tener quien saque brillo a tus virtudes y quien aproveche tus debilidades como una oportunidad para proyectar una nueva imagen, que venda más que la de la exitosa y sacrificada triatleta. Tienes todos los mimbres para ser una estrella.

Pero ten cuidado, porque no encontrarás a nadie como yo, que puedo ser el más fiel de tus soldados, como lo he sido en estos quince años, o el más taimado de tus enemigos, si tomas la decisión de abandonarme. Te lo dije esta tarde: me necesitas.

Cuenta conmigo y no te arrepentirás.

J

Lo releyó dos veces. Sabía que hablaba en serio. Tenía que actuar con frialdad y con determinación; ganar tiempo, sin perder un segundo, así que le contestó de inmediato:

Como bien dices, Justo, lo nuestro se quebró hace cuatro años.

Hace cuatro años pagué para sacarte de mi vida. Agradezco tu discreción y el apoyo público que me has dado en todo este tiempo,  pero no voy a permitir que vuelvas cuando estoy ante el reto más importante de mi vida. El 20 de agosto será campeona olímpica de triatlón y después de ese día, estoy dispuesta a escuchar qué me ofreces.

Hasta entonces, OLVÍDAME.

Iria.

Salió a las 21:29. Apagó el I.Pad, cogió el móvil y la puso un whatsapp a Mario.

¡Qué mejor manera de olvidar a Jota!

viernes, 21 de julio de 2017

Maldito capicúa

El año pasado, entre el 27 de julio y el 12 de agosto, publiqué 7 posts y uno de propina, que titulaba Lo dejamos aquí... de momento. Arrancaba con Mario. 4:00.04, seguía con Iria. 2:00:02, Don Ramón, Justo... o Jota. 49 años, Lucía. 47 años, Marta. 100 y 200 metros, Don Marcelo. Arzobispo de Santiago. Son poco más de nueve folios, que he tenido que releer para coger el hilo del relato de una novela negra que dejé aparcada hace un año y cuyo título provisional es Maldito capicúa

Como entonces, estas semanas finales de julio y hasta que comience en agosto el Campeonato del Mundo de la IAAF, la competición atlética en todas sus facetas baja notablemente y algo debo tener para no faltar a mi cita diaria con vosotros.

Así que me voy a sacudir la pereza y voy a volver al tajo. Para poneros al día, tendréis que hacer el mismo ejercicio que yo: leeros los 7 posts precedentes. Para ello, basta que hagáis click en los enlaces de arriba.

Así sigue la historia:


El interrogatorio de una madre
Lucía se moría de ganas por conocer las andanzas de su hijo en la última semana y la cita que le había anunciado la tenía en ascuas, pero se mordió la lengua. Como buen gallego, Mario era un especialista en no contar lo que no le interesaba contar, sobre todo si le presionaban. Hacía un buen rato que se había ido el último cliente y estaba leyendo con la ventana abierta, cuando oyó el taxi. Desde el segundo piso, pudo ver cómo salía Mario, vestido de ciclista, y cómo el taxista le ayudaba a sacar la bici del maletero del viejo Mercedes.
La cita debía ser importante para que hubiera cogido un taxi desde donde quiera que estuviera.

¡Hola! Lucía, ya estoy en casa –le oyó gritar en cuanto abrió la puerta. Mario, tan ordenado él, llevaba las llaves de casa y la documentación en el bolsillo trasero del maillot.
¡Hola! Mario –le saludó su madre, bajando por las escaleras y cruzándose con él que subía cargando la bici. Aunque podía guardarla en la planta baja, le gustaba tenerla en su piso, en el pequeño gimnasio, para hacer rodillo.

Se dieron dos besos y cada uno siguió su camino, Lucía a la cocina, en la primera planta, y Mario a su ducha, en la tercera, de la que salió a los quince minutos con un pantalón corto de pijama, el torso desnudo y perfectamente afeitado. No necesitaba peinarse porque en verano solía llevar el pelo muy corto.

Menudo tufo le habrás dejado al pobre taxista. ¿De dónde venías? – Lucía ya había comenzado el interrogatorio, metiendo una pequeña cuña. 
Bien se ha ocupado el hombre de desinfectar el taxi antes de montarme. Ha puesto una manta y le ha echado litros de perfume. ¿No lo hueles?
Mario no estaba por la labor de contar nada y Lucía no quiso insistir. Ya buscaría alguna brecha para que él tomara la iniciativa de contarle qué había hecho desde que salió de casa el 14 de julio, montado en una bici, con una pequeña mochila y en compañía de tres amigos. Se fue a las cuestiones prácticas.

-  ¿Qué tal habéis comido estos días? Por lo que veo, el michelín sigue oculto, así que no habéis hecho excesos ¿verdad? Tú por lo menos. ¿Te saco ya la cena?
Sí, sí. Estoy hambriento. Hemos comido bien, con fundamento. Un buen desayuno, dos o tres horas de bici, fruta y yugures para almorzar, más bici, un bocata en la playa o en la orilla de algún río, siesta, una cerveza, ducha, cenar bien y a la cama.
¿Y no se aburren tus amigos con ese plan? ¿Qué hay de la juerga? ¿Y las chicas?
Hasta ayer, nada de juerga y nada de chicas, pero se cansaron de la bici y dimos una vuelta por Sanxenxo. Visto el curso que tomaba la noche, Anxo y yo nos volvimos y no sé ni cuándo ni cómo han llegado Pepe y Moncho. Hoy les he dejado dormidos y me he ido hasta el Castro de Baroña. ¿Lo conoces?
¿Desde allí vienes? Ahora entiendo lo del taxi. Te habrá costado un dinero ¿no? ¿Y tus cosas? 
Tengo que hablar con Anxo para saber qué hacen. Si eso, que las dejen allí y ya pasaré a buscarlas. Por lo poco que me ha contado el abuelo, me da que se acabaron las vacaciones, al menos hasta agosto.
¿Y esa cita de esta noche es con algún cliente? –le preguntó Lucía a tumba abierta, desde la cocina, mientras terminaba de aliñar la ensalada.
¡¡¡¡Jajajaja!!!! Que yo sepa, todavía no tenemos clientes que nos citen a las diez de la noche; y los pocos que lo hacen nos invitan a cenar. He quedado con una chica –se sinceró Mario.
¿La conozco? ¿Y qué fue antes, el huevo o la gallina, es decir, la llamada de mi padre o la de esa chica? Te conozco y tú no das una puntada sin hilo. 
Sólo contestaré a la última pregunta. Primero me llamó el abuelo y justo después recibí un whatsapp. Con el abuelo he quedado mañana a las siete y media y hasta entonces…
¿Dormirás en casa?
A las once y cuarto estaré de vuelta. Mañana tengo que madrugar. Y antes tengo que documentarme, no vaya a ser que el abuelo me pille en bragas.
¿Qué cita más rara no?

jueves, 20 de julio de 2017

Sarna con gusto

He comenzado la segunda trilogía de César Pérez Gellida, con esta novela negra, que como dice en el prólogo: ‘… es inquietante, cruda y descarnada. Destila sufrimiento, es necesaria y dolorosamente explícita. Y digo necesaria porque edulcorar a conciencia un relato sobre las consecuencia de un hecho de estas características con el propósito de no herir sensibilidades es una engañifa, un tocomocho, una falta de respeto para los lectores pero, sobre todo, para las víctimas.’

Ya hablamos en este blog de la primera trilogía: Memento mori, Dies irae y Consumatum est, que nos presentaban al inspector Ramiro Sancho, de Valladolid, al asesino en serie, Augusto Ledesma y toda una troupe de secundarios, a cual más interesante, repartidos por toda Europa.

Sarna con gusto comienza con el secuestro de una joven quineañera, de buena familia, cuya resolución encargan a Ramiro Sancho, que en los 9 días que median entre ese secuestro y su resolución, descenderá hasta lo más profundo de sus infiernos: ‘Creo que he tocado fondo, pero sigo cavando por si acaso hay más mierda.’ –dice al final de la novela, cuyo final ni quiero, ni puedo, ni debo adelantaros.

Tanto me ha gustado, con tanta intensidad me ha atrapado, que ya estoy con la segunda entrega: Cuchillo de palo.

Vuelve Ramiro Sancho.

miércoles, 19 de julio de 2017

Dispara, yo ya estoy muerto

Ima González Gete
La R.A.E. –que acaba de admitir el imperativo iros, tan coloquial, en vez del correcto idos- define bizarro como valiente, generoso, lúcido, espléndido. A decir verdad, la imagen de bizarro siempre la he asociado a Freddy Mercury, cantando con una camiseta de tiras… pero esa es otra historia.

Quienes tenéis la paciencia de seguir este blog, sabéis que Ima González Gete, ciclista y triatleta en su años mozos, atleta ya veterano, padre de familia, persona de orden y una eminencia en materia de ciclismo, que desarrolla en la revista digital Rota Punctatis (no os la perdáis), acostumbra a aligerar mi trabajo con colaboraciones como la que ha tenido generosidad de hacer y que podéis leer a continuación.

La particularidad de esta, que espero no sea la última, es que está escrita de su puño y letra, con unas ilustraciones, que le dan el valor de un incunable.

La titula Dispara, yo ya estoy muerto, y proclama que seguramente sea el post más bizarro de cuantos forman el blog de un servidor. De ahí que haya empezado por lo de bizarro. Totalmente de acuerdo, Ima.

La letra es perfectamente legible y para que no os perdáis nada, lo transcribo tal cual:

San Fermín es correr, es instinto, es cruel y brutal, es único y es esfuerzo
Haciendo referencia a la novela de Julia Navarro, doy pistoletazo de salida al que seguramente sea el post más bizarro de cuantos forman el blog de Don Gabriel Beldarrain.

La temporada atlética es eso que pasa entre el dolor de patas de la pretemporada y, bueno, lo que tardamos en madurar y caer del árbol o en hacer marca los más currelas. Llegados a este punto final en el que nos encontramos, podría llenar folios y folios con datos y nombres, pero, sinceramente, no me apetece mucho.

Si tuviera que destacar a un fondista de entre los que forman este pelotón gipuzkoano, no me temblaría el pulso a la hora de destacar al gran Eneko Agirrezabal. Tuve la suerte de verle -¡Y no ser doblado por un metro!- en el Campeonato de Euskadi de 5.000 metros, día en que la ‘locomotora de Segura’ no hizo prisioneros, limitándose a ‘dejarse el alma’, como tanto gusta decir Monsieur Albeniz.

Haciendo memoria y un ejercicio de repaso más superficial de lo que me gustaría, quiero destacar los huevos del señor Arroyo en el cross, los consejos de Imanol Cruz e Ibon Esparza, la evolución general del grupo de Ricardo Jiménez, la actitud de Pablo Salaverría y Ander Sagarzazu, el poderío físico de Iraitz Arrospide, y muchas otras cosas que por culpa del Tour de Francia y las neuronas que me he dejado en la pista de Anoeta, no alcanzo a recordar.

Me gustaría haber dado mucho más al Mister Florian; y sinceramente me quedo con la sensación de deberle algo. Por su tiempo, carácter y paciencia, sólo puedo decirle que gracias y ¡viva la madre que te parió! Gracias a él y al grupo en general. No digo nombres para no ser moña, ya que ellos saben lo que opino de cada uno en particular.

P.D. 1: He conseguido rellenar la hoja con sólo dos tachones.
P.D. 2: Me he dejado nombres en el tintero, carreras y momentos bonitos. Amenazo con volver.

* No perdáis la ilusión; con eso en el bolsillo somos capaces de tirar millas.

Eskerrik asko!!!! Ima. Espero que cumplas la amenaza del P.D. 2.

martes, 18 de julio de 2017

Diamond League. Rabat

Ryan Crouser, en Lausanne.
Parece que las superestrellas se reservan para el Campeonato de Mundo de la IAAF, que se celebrará en Londres entre el 4 y el 13 de agosto. El domingo a la tarde, en Rabat, la Diamond League congregó a un plantel de magníficos atletas, entre los que faltaban muchos de los que se llevarán las medallas en Londres.

Si atendemos a las tablas de la IAAF, la marca más destacada fue la del americano Ryan Crouser, campeón olímpico,  que lanzó la bala a 22.47 metros (1269 puntos).

El joven atleta local Soufiane El Bakkali (21 años) se impuso a la armada keniata en los 3.000 metros obstáculos. Su marca: 8:05.12 vale 1238 puntos.

El canadiense André De Grasse ganó los 200 metros sin bajar de 20” (20.03); y Nijel Amos sigue con su racha victoriosa en los 800 metros: 1:43.91.

El polaco Pawel Wojciechowski ganó la pértiga con 5.85, el sudafricano Rushwal Samaai la longitud con 8.24 y el ucraniano Andriy Protsenko la altura con 2.29, la única marca de los 7 ganadores masculinos que no superó los 1200 puntos IAAF (1170).

Fuera de la Diamond League, David Bustos se retiró en los 1.500 metros, mientras que Adel Mechaal fue segundo en los 3.000 metros (7:38.45) e Ilias Fifa quinto (7:40.55).

Elaine Thompson, campeona olímpica en Rio
La más destacada de las chicas fue la jamaicana Elaine Thompson, que ganó los 100 metros con 10.87 (1228 puntos IAAF). Es la actual campeona olímpica y gran favorita para Londres.

Shaunae Miller-Uibo ganó los 400 con 49.80 y la polaca Angelika Cichocka los 1.500 con 4:01.93. En esa carrera, Solange Pereira hizo MMP: 4:06.39, que es mínima para el Mundial.

Una de mis atletas favoritas, la checa Zuzana Hejnová, ganó los 400 metros vallas con 54.22. La alemana Gesa Felicitas Krause fue la primera en los 3.000 metros obstáculos (9:18.87).

En los concursos, ganaron las veteranas. El de triple fue para Caterine Ibarguen (14.51) y el de jabalina para Barbora Spotakova (63.73).

La siguiente cita, última previa al Mundial, será en Mónaco el viernes 21 de julio.

lunes, 17 de julio de 2017

4 vascos en Polonia

Maria Mujika, a la izquierda, compitiendo con su club
De los 4 atletas gipuzkoanos que han competido este fin de semana en el Campeonato de Europa sub 23, en la localidad polaca de Bydgoszcz, la actuación más destacada ha sido la de la vallista Maria Mujika. En series, hizo marca personal: 13.56, siendo la 12ª. En semifinales mejoró esa marca: 13.55 volviendo a ser 12ª y quedando fuera de la final. Dos carreras y dos MMP. Competición excelente.

Malen Ruiz de Azua sí se metió en la final de salto con pértiga, superando el listón situado a 4.20 metros de altura. En la final, repitió esa marca y no pudo con 4.30, que hubiera sido MMP. Al final, novena. Notable.

Istar Dapena y Odei Jainaga
Istar Dapena se presentaba con una marca de 5.25 y más de diez saltos por encima de los 5 metros. En la calificación se quedó en 4.85. Esperábamos más.

Y si de alguno esperábamos que estuviera cerca de las medallas, es del joven eibarrés Odei Jainaga. Con su marca, 77.66, hubiera sido cuarto. Este año ha lanzado más de 70 metros más de diez veces, igual hasta veinte. Tendría que mirar una por una todas sus competiciones, que han sido muchas. Quizá ahí la clave de que en la calificación se quedara en 69.07, una marca muy por debajo de sus posibilidades. Cumplirá 20 años en octubre y tiene un enorme margen de mejora.

El resumen de la actuación de esos cuatro jóvenes, en el siguiente cuadro:

Atleta
Prueba
Marca
Puesto
Puntos IAAF
Maria Mujika
100 m vallas
13.55
12ª
1076
Malen Ruiz de Azua
Pértiga
4.20
1021
Istar Dapena
Pértiga
4.85
19º
953
Odei Jainaga
Jabalina
69.07
15º
946