La advertencia es oportuna, ya
que resulta fácil poner cara a alguno de los personajes secundarios de la
novela, protagonizada, como siempre, por el brigada Rubén Bevilacqua (Vila) y
la sargento Virginia Chamorro, que siguen siendo dos lobos más o menos
solitarios, no ajenos a las heridas que les va dejando la vida.
Esta vez el crimen a investigar
es el asesinato de la joven alcaldesa de una localidad turística de la costa
levantina, un cuerpo extraño que no termina de encajar en el hábitat en el que
ha elegido vivir. La investigación minuciosa y la atención a los detalles
permiten a Vila y Chamorro descubrir las circunstancias por las que ese cuerpo
extraño es extirpado de forma violenta y los autores de esa acción.
La novela está aderezada de
excelentes diálogos, cargados de la ironía y la retranca de Vila como, por
ejemplo, al principio de la novela, cuando está comiendo en casa de su madre,
en compañía de toda la familia, entre la que su cuñado, registrador de la
propiedad ‘…pontifica sobre lo divino y
humano… y desgranar la incompetencia de todo el mundo menos él, comenzando por
su colega que a la sazón ocupaba la presidencia del Gobierno…’ Como seguro
sabéis, Rajoy, antes de dedicarse a la política, era registrador de la
propiedad.
En fin, una novela muy
recomendable, como todas las de Lorenzo Silva.
Sí, a mi me ha encantado. Ha caído en menos de 48 horas.
ResponderEliminarLo mismo que me ha llevado a mí: dos días. Ayer anoche no me pude acostar sin saber quién era el 'malo'. Por cierto -sin que sirva de precedente- acerté.
EliminarUnos "clásicos" esta pareja.
ResponderEliminarYa està leido
Yo no me pierdo ninguna, Javier. Y cada edición supera a la anterior,
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