
Los 110 metros vallas -una final mucho más abierta de lo que nos querían hacer ver- era la prueba con más opciones, en la persona de Orlando Ortega, un atleta de origen cubano, que entrena en Chipre, y que este año se había impuesto en la Diamond League. Tras ver las series y, sobre todo, las semifinales, mi impresión era que sería muy difícil batir al americano Grant Holloway y al jamaicano Omar McLeod; y que el ruso Sergey Shubenkov, un gran competidor, pondría muy caras las medallas.
El desarrollo de la carrera estaba confirmando mi percepción. Por un momento, ha parecido que Ortega remontaba hasta la tercera plaza y que, tal vez, podría con McLeod... que ha invadido la calle del español, cortando su progresión, lo que han aprovechado Shubenkov (plata con 13.15), el francés Pascal Martinot-Lagarde (bronce con 13.18), y el chino Wenjun Xie para pasarle.
El jamaicano ha sido justamente descalificado y es evidente que ha perjudicado a Orlando Ortega, pero... Sin conocer el Reglamento, entiendo que es un lance -desafortunado para el español- que no justifica tomar medidas adicionales.
Los 13.10 de Holloway valen 1235 puntos IAAF.

Ha ganado -¡cómo no!- el coloso polaco Pawel Fajdek, que consigue su cuarto título mundial consecutivo. Sus 80.50 metros valen 1202 puntos IAAF. Segundo ha sido el francés Quentin Bigot (78.19) y tercero el húngaro Bence Halász (78.18).

Mientras termino este post, los comentaristas de Teledeporte siguen reclamando 'justicia divina'. País, que diría Forges.
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