
Es la misma novela de siempre, con nuevos elementos, que empieza con el secuestro y desaparición de un joven ingeniero informático de dudosa reputación, a partir del que las investigaciones sobre su entorno nos van abriendo un sinfín de ventanas sobre la ciberdelincuencia, el tráfico de drogas y otras mercancías más o menos legales, la peculiar convivencia con los llanitos de Gibraltar, los nuevos modelos de relación, y muchas más cuestiones que se abordan a lo largo de la novela, de la que os dejo esta reflexión que aparece al final: 'La gente se ha hecho a tomar lo que tiene a mano, y más si siente que no mira nadie y no siente el daño que puede hacerle a otro. Pero la vida no es eso: la vida es encontrar un deber. Uno personal, que tú creas y descubras por ti mismo, no el que otro quiera ponerte. Y a ese deber dárselo todo, pase lo que pase: te festejen o te maldigan, ganes o pierdas, cuando te recompense y cuando sea tu cruz.'
Amén.
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