miércoles, 4 de abril de 2018

European Masters. Athletics Championships Indoor. Madrid 19-24 marzo

Hace un par de semanas, Madrid fue la capital del atletismo veterano, cerrando la temporada de pista cubierta con los Campeonatos de Europa Master, en los que han participado más de cuatro mil atletas, entre ellos los gipuzkoanos que citaré a continuación y alguno más que se me haya podido escapar en la laboriosa tarea de repasar todas las clasificaciones, categoría por categoría, de cinco en cinco años.

Empezando por ellas, de las que he localizado a siete, la actuación más destacada fue la de Macu Zuzuarregui (W65), que ganó la medalla de oro en los 3.000 metros y la de bronce en los 1.500.

Hubo dos medallas más: de plata para Inés Pérez (W75) -en la foto de la derecha- en los 400 metros y de bronce para Amaia Dublang (W40) en el lanzamiento de peso.

La oñatiarra Marisol Ramos se llevó dos medallas de hojalata, dos cuartos puestos, en los 3.000 metros y el Cross, siendo séptima en los 1.500 metros. También se quedó con la medalla de hojalata María José Gil (W75) en los 800 metros.

Susana Ruiz (W40) dobló en los 800 y 1.500 metros, dos pruebas con un enorme nivel, y Juana Mari Usabarrena (W70) fue fiel a su cita con la bala, que lazó cerca de los seis metros.

Aquí tenéis los resultados:

Atleta
Cat.
Prueba
Marca
Puesto
Susana Ruiz
W40
800 m
2:29.85
10ª
W40
1.500 m
5:12.09
13ª
Amaia Duglang
W40
Peso
13.13
Marisol Ramos
W55
1.500 m
5:19.18
W55
3.000 m
11:22.36
W55
Cross
20:52
Macu Zuzuarregui
W65
1.500 m
6:21.34
Macu Zuzuarregui
W65
3.000 m
13:10.39
Juana Mari Usabarrena
W70
Peso
7.78
11ª
Inés Pérez
W75
400 m
1:44.97
María José Gil
W75
800 m
4:16.05

En el capítulo masculino, he localizado 15 atletas, entre los que destacaron César Pérez (M60) -probablemente, con Armando Roca, los mejores veteranos de siempre en Gipuzkoa-  y Aitor Olaizola (M45), que ganaron la medalla de oro en los 1.500 metros y el lanzamiento de disco, respectivamente. A César le veis en el podium, en la primera foto y a Aitor en la de la derecha.

Jonathan Pérez (M35) fue segundo en al salto con pértiga y la cuarta medalla se la llevó Javier Pascual (M45), tercero en los 60 metros vallas.

Andu Martínez de Rituerto (M50 ) fue quinto en salto de altura y Sergio Román sexto en los 3.000 metros. Alberto Quintano (M50) fue octavo en triple salto.

Tres atletas doblaron prueba: Asier Aranburu, Juan Carlos Etxebeste y Patxi Guijarro.

A continuación podéis ver sus resultados y los del resto de los atletas master gipuzkoanos que he localizado.

Atleta
Cat.
Prueba
Marca
Puesto
Roberto Monteiro
M35
800 m
2:09.04
28º
Jonathan Pérez
M35
Pértiga
4.80
Asier Aranburu
M40
800 m
2:08.74
18º
M40
1.500 m
4:30.46
30º
Sergio Román
M40
3.000 m
8:55.35
Javier Pascual
M45
60 m v
9.10
Aitor Olaizola
M45
Disco
42.72
Andu Mtnez. Rituerto
M50
Altura
1.74
Alberto Quintano
M50
Triple
12.29
Xabier Barberena
M50
Cross
21:14
47º
Ramon Goikoetxea
M55
200 m
27.61
29º
Javier Gómez
M55
 200 m
31.22
41º
Juan Carlos Etxebeste
M60
200 m
29.11
23º
M60
400 m
1:07.34
14º
César Pérez
M60
1.500 m
4:42.21
Patxi Guijarro
M65
1.500 m
5:33.74
12º
M65
3.000 m
11:54.68
Joserra Basterra
M65
 3.000 m
DNF


Agradeceré que me corrijáis cualquier error u omisión.

martes, 3 de abril de 2018

EXCLUIDO TOTAL

Entre los incunables que van apareciendo, mientras vamos haciendo la limpieza total de armarios y cajones de casa, después de las obras, hay uno al que concedo un gran valor porque, para mí, representa un compendio de pensamientos, sentimientos y emociones; incluso el retrato de una época, que algunos parecen empeñados en rescatar.

El documento en cuestión, fechado el 5 de agosto de 1976, me califica como EXCLUIDO TOTAL en base al apartado 12-H-I del entonces Vigente Cuadro de Inutilidades para realizar el Servicio Militar Obligatorio.

Por aquel entonces, tenía 20 años y era un estudiante más interesado por la situación política (Franco había muerto unos meses antes) que por los libros de Economía, muy desorientado en cuestiones afectivas y con una sola idea clara: no hacer la mili.

Unos meses antes, en el Ayuntamiento de Errenteria, había pasado por una de las situaciones más humillante, si no la más, que me ha tocado padecer en mis 62 años de vida. A todos los mozos -nos llamaban así- del Reemplazo de 1976 por el Cupo de Rentería -utilizando la terminología de la época- nos citaron para ser tallados y para que alegáramos, en su caso, alguna causa que nos eximiera de hacer la mili. Me sentí como una oveja en un rebaño.

Cuando presenté los certificados médicos y pruebas diagnósticas que acreditaban mis problemas de visión en el ojo izquierdo a un militar que me recordaba a Pinochet, me agarró de las solapas, me sacudió, y me soltó con una serie de improperios que, aterrorizado, no fui capaz de recordar.

A partir de ahí, empezaron los recursos, una semana en el Hospital Militar de Burgos, en la que no hice absolutamente nada, ni pasé ningún reconocimiento y la notificación final que veis reproducida.

Quiero pensar que el Ejército actual en nada se parece a aquel que pude evitar, pero me entran algunas dudas cuando leo que cuatro ministros del Gobierno del PP: los de Defensa, Interior, Justicia y ¡¡¡¡Educación!!!! cantaban enfervorizados el Himno de la Legión en la Semana Santa de Málaga.

Para eso -y a mucha honra- me declararon y me declaro EXCLUIDO TOTAL.

lunes, 2 de abril de 2018

Los pacientes del Doctor García

En la introducción del post que publiqué el pasado 17 de febrero, hacía mención a esta novela de Almudena Grandes, una autora que tenía abandonada desde hace muchos años.

Los pacientes del Doctor García es la cuarta entrega de un ciclo narrativo bautizado como 'Episodios de una Guerra Interminable', que abrió con 'Inés y la alegría', a la que siguieron 'El lector de Julio Verne' y 'Las tres bodas de Manolita'. No había leído antes ninguna de estas tres novelas -ahora estoy con 'Inés y la alegría'- y tampoco es necesario para entender y apreciar esta larga novela (cerca de ochocientas páginas), que combina la novela costumbrista, con el thriller y la novela histórica, en escenarios que van del Madrid de la guerra y posguerra civil a la Argentina de Perón.

Es una novela coral con tres protagonistas: Guillermo García, un joven médico, que debe cambiar de identidad y de profesión para salvar la vida y ganársela bajo el yugo de la dictadura franquista, un diplomático republicano que termina convertido en espía, tras cambiar también de identidad, y un boxeador de pocas luces que se enrola en la División Azul y que también deba cambiar su identidad para salvar el pellejo

En ese puzzle conviven el Madrid del asedio y la posguerra, los estertores del Tercer Reich, una trama para salvar a los criminales de guerra nazis, dirigida desde Madrid, y hasta historias de amor en las que el interés y algunas pequeñas dosis de pasión están por encima del romanticismo.

Al contrario de lo que hice yo, es novela para leer de un tirón, para un finde largo y lluvioso como éste, o para unas vacaciones al sol. Yo la fui leyendo de diez en diez páginas, en viajes de autobús, en esperas en la consulta del médico... y me quedé siempre con las ganas de seguir leyendo un rato más. Además, como buen thriller, la trama tiene una complejidad que requiere estar muy atento con todos los cambios de identidad y los saltos de un escenario a otro.

Una gran novela, que os recomiendo y que tiene plena actualidad en la España que nos está tocando sufrir estos últimos años.

domingo, 1 de abril de 2018

Competir en vacaciones

'Aunque este finde largo nos hemos ido ha pasar estos días fuera, también buscamos hacer lo que nos gusta y aquí estoy en un pueblo de Valladolid, haciendo una carrera de 10km km, que se ha hecho dura por el viento y las subidas que tenía; pero ya está, una más, y ahora a seguir disfrutando de lo que queda.'

Esto nos cuenta Emiliano Martín Moro, después de haber corrido esta mañana, en Castronuño, la Carrera popular del Mollete. Le podéis ver en la foto, de la que comenta: 'Y por cierto al no estar Zatarain las fotos no son lo mismo.' Evidente.

Otra runner de raza, Arantxa Zapata, comenta: 'Zorionak!!! Aupa ese korrikalari... Nos puede el vicio, jajaja... Yo también he buscado carrerita por el Sur pero aquí con las procesiones... 

La única vez que recuerdo haber corrido fuera una carrera que no tuviera programada fue el 27 de septiembre de 2009: el Medio Maratón de Marbella, una semana antes de una cita que sí tenía programada: 4 de octubre, Medio Maratón de Köln (Colonia), en el que defendía la camiseta de Kutxa y en el que con un tiempo de 1:24:13, conseguí ser el primer M50 (con casi 54 años) de todos los kutxeros europeos. Pero esa es otra historia, de la que me queda la foto de la derecha... y un bonito -y práctico- trofeo: un vaso, sí vaso, de cerveza. En Colonia se toma en vasos largos.

Mi mujer y yo estábamos de vacaciones en Mijas y un par de días antes busqué una carrera cercana para hacer un test. Sólo encontré el Medio Maratón Ciudad de Marbella. Me apunté, no con la idea de competir, sino de hacer una prueba, saliendo tranquilo, a ritmo de calentamiento y apretando en la segunda vuelta. El circuito se prestaba, pues eran dos vueltas. Con salida y llegada en la milla de oro; un buen circuito, casi en linea recta, con giros en los límites del recorrido, que era de ida y vuelta.

Tras unos días magníficos, el domingo 27 de septiembre amaneció con lluvia torrencial y bajada de la temperatura. En el trayecto en coche hasta Marbella, poco más de 20 km por la A-7, sin apenas tráfico, tardé más de media hora por los abundantes charcos que se habían formado en la calzada.

Salida de la edición de 2016
Cuando llegué a Marbella, seguía lloviendo, pero menos, y la carrera fue bajo la lluvia y siguiendo el plan previsto, aunque me calenté antes de lo que debía. Creo que hice algo así como 1:26, pero no tengo el dato. Debo tenerlo en alguna de las cajas que todavía no hemos abierto con la mudanza inversa. Lo he buscado en internet, como el de Köln, pero sólo he encontrado que participamos 320 atletas y que ganó Bodo Kieckbusch (Atletismo Málaga). Sí que recuerdo que fui el tercer M50, pero no me quedé a recoger el trofeo, porque estaba helado de frío.

Fue una experiencia que recuerdo especialmente por que fue una semana antes de correr en Colonia y por el diluvio que nos cayó en la que tiene bien ganado que la llamen la Costa del Sol. A la tarde, estábamos en la playa de Mijas.