
- Hacer un análisis de las causas por las que hemos fallado. No vale poner excusas ni buscar culpables en los demás.
- Reconocer el error y pedir perdón si con ese error hemos causado daño a otras personas.
- Enfrentarnos al problema y no evitarlo.
- Saber por qué y para qué estamos luchando. Tener claros nuestros objetivos y comprometernos con ellos.
- Asumir compromisos: objetivos, fechas, plazos, datos medibles; en vez de promesas vanas que nunca terminamos de cumplir.
- Trabajar más y durante más tiempo. Priorizar y hacer 'lo que toca' antes de 'lo que nos gusta'.
- Ser amable, atento y respetuoso con todos. Escuchar, escuchar y escuchar. Actuar siempre con control de nuestras emociones, haciendo nuestra compañía agradable a nuestros interlocutores.
- Respetar a nuestros superiores: padres, maestros, jefes, fijándonos en lo que hacen bien y aprendiendo de ellos.
- Revisar nuestros avances y explicar las desviaciones, en vez de buscar justificaciones.
- Sentirnos responsables de nuestra propia mejora. Aspirar a 'nota' y no conformarnos con 'aprobar'.
- Buscar nuevas formas de hacer, alternativas al 'siempre se ha hecho así'.
Si
actuamos así, comprobaremos que Gandhi tenía razón cuando decía que:
'Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un
esfuerzo total es una victoria completa'.
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