miércoles, 19 de julio de 2017

Dispara, yo ya estoy muerto

Ima González Gete
La R.A.E. –que acaba de admitir el imperativo iros, tan coloquial, en vez del correcto idos- define bizarro como valiente, generoso, lúcido, espléndido. A decir verdad, la imagen de bizarro siempre la he asociado a Freddy Mercury, cantando con una camiseta de tiras… pero esa es otra historia.

Quienes tenéis la paciencia de seguir este blog, sabéis que Ima González Gete, ciclista y triatleta en su años mozos, atleta ya veterano, padre de familia, persona de orden y una eminencia en materia de ciclismo, que desarrolla en la revista digital Rota Punctatis (no os la perdáis), acostumbra a aligerar mi trabajo con colaboraciones como la que ha tenido generosidad de hacer y que podéis leer a continuación.

La particularidad de esta, que espero no sea la última, es que está escrita de su puño y letra, con unas ilustraciones, que le dan el valor de un incunable.

La titula Dispara, yo ya estoy muerto, y proclama que seguramente sea el post más bizarro de cuantos forman el blog de un servidor. De ahí que haya empezado por lo de bizarro. Totalmente de acuerdo, Ima.

La letra es perfectamente legible y para que no os perdáis nada, lo transcribo tal cual:

San Fermín es correr, es instinto, es cruel y brutal, es único y es esfuerzo
Haciendo referencia a la novela de Julia Navarro, doy pistoletazo de salida al que seguramente sea el post más bizarro de cuantos forman el blog de Don Gabriel Beldarrain.

La temporada atlética es eso que pasa entre el dolor de patas de la pretemporada y, bueno, lo que tardamos en madurar y caer del árbol o en hacer marca los más currelas. Llegados a este punto final en el que nos encontramos, podría llenar folios y folios con datos y nombres, pero, sinceramente, no me apetece mucho.

Si tuviera que destacar a un fondista de entre los que forman este pelotón gipuzkoano, no me temblaría el pulso a la hora de destacar al gran Eneko Agirrezabal. Tuve la suerte de verle -¡Y no ser doblado por un metro!- en el Campeonato de Euskadi de 5.000 metros, día en que la ‘locomotora de Segura’ no hizo prisioneros, limitándose a ‘dejarse el alma’, como tanto gusta decir Monsieur Albeniz.

Haciendo memoria y un ejercicio de repaso más superficial de lo que me gustaría, quiero destacar los huevos del señor Arroyo en el cross, los consejos de Imanol Cruz e Ibon Esparza, la evolución general del grupo de Ricardo Jiménez, la actitud de Pablo Salaverría y Ander Sagarzazu, el poderío físico de Iraitz Arrospide, y muchas otras cosas que por culpa del Tour de Francia y las neuronas que me he dejado en la pista de Anoeta, no alcanzo a recordar.

Me gustaría haber dado mucho más al Mister Florian; y sinceramente me quedo con la sensación de deberle algo. Por su tiempo, carácter y paciencia, sólo puedo decirle que gracias y ¡viva la madre que te parió! Gracias a él y al grupo en general. No digo nombres para no ser moña, ya que ellos saben lo que opino de cada uno en particular.

P.D. 1: He conseguido rellenar la hoja con sólo dos tachones.
P.D. 2: Me he dejado nombres en el tintero, carreras y momentos bonitos. Amenazo con volver.

* No perdáis la ilusión; con eso en el bolsillo somos capaces de tirar millas.

Eskerrik asko!!!! Ima. Espero que cumplas la amenaza del P.D. 2.

1 comentario:

  1. Ima, esto empieza a ser un clásico, je, je, je.

    ResponderEliminar