viernes, 14 de mayo de 2021
Baron Noir
viernes, 9 de abril de 2021
Fauda
Me la recomendó un buen amigo, la puse en la lista de espera, empecé a verla en marzo, pasó el corte y me ha acompañado hasta hoy en mis sesiones de bici estática.
La serie está protagonizada por un grupo de élite de la policía/ejército de Israel, al que podemos aplicar aquello del agente 007: con licencia para matar. En cada una de sus tres entregas, ese grupo persigue a distintos terroristas o líderes palestinos, que van surgiendo como setas. También aquí podríamos apelar a aquello de a rey muerto, rey puesto.
Fauda, además de reflejar con toda crudeza la guerra soterrada que se libra en Palestina, nos va adentrando en las relaciones personales y familiares de los policías/militares de Israel y los activistas/terroristas palestinos. Aunque, bueno, si hablamos de terror, tan temibles son los unos como los otros.
Las mujeres judías que vemos en Fauda no se diferencian en el rol profesional de los hombres, asumen los mismos riesgos, toman la iniciativa en el sexo y es difícil asimilarlas al rol de ama de casa.
Abundan las torturas, las ejecuciones estilo aquí te pillo, aquí te mato. Las venganzas, los ajustes de cuentas, el ojo por ojo, diente por diente, en una espiral de violencia de la que parece imposible salir.
En el DV del miércoles entrevistaban al periodista Mikel Ayestaran, que lleva varios años residiendo en Jerusalén y ha escrito el libro Jerusalén, santa y cautiva. El titular de esa entrevista es: 'Jerusalén me ha dejado claro que aquí las sociedades multiculturales no funcionan.' Pues eso.
Fauda es una serie dura, en la que no hay 'buenos' y casi todos tienen su punto de maldad, con dosis de lealtad, solidaridad, compañerismo, amistad, amor a la familia. Trata de escapar, a mi modo de ver, de convencionalismos y prejuicios, abordando con buenas dosis de imparcialidad el conflicto palestino-israelí. A mí me ha gustado, aunque debo confesar que me ha dejado mal cuerpo.
viernes, 22 de enero de 2021
Breaking Bad
Los pilares de la motivación son tres: la autonomía, entendida como el deseo de dirigirse a uno mismo; la maestría, es decir, llegar a dominar una disciplina o actividad que nos gusta; y el propósito, la razón por la que hacemos las cosas, el 'para qué'.
Así lo expone Daniel Pink, autor de La sorprendente verdad sobre qué nos motiva, libro/ensayo publicado en 2009, que es lo mejor que he leído sobre esa materia, absolutamente recomendable y siempre a mano en mi librería.
Ambientada en Alburquerque (Nuevo México), presenta situaciones límite, insólitas y hasta delirantes, como el hecho de que el cuñado de Walter es un agente de la D.E.A. (Administracion para el control de la drogas) que persigue al misterioso Heisenberg.
Lo que empieza siendo una huída hacia adelante para salvar su vida y su familia, deriva en una actividad que motiva al protagonista, que consigue fabricar (cocinar en el argot) la mejor droga y que va eliminando obstáculos, sin reparar en los medios, para conseguir la máxima autonomía en su negocio. Y en el fondo, siempre está la preocupación por el bienestar y el futuro de su familia.
Si habéis visto la serie o si os animáis a verla, es posible que, como yo, terminéis simpatizando y sintiendo hasta compasión por un criminal amoral capaz de las mayores fechorías para seguir adelante son su actividad.
El protagonista, borda su papel, un rol muy complicado, con registros que van del delincuente más redomado al más tierno esposo y padre.
Una gran serie.
miércoles, 2 de diciembre de 2020
Los favoritos de Midas
Lo leí el lunes en Twitter y lo apunté de inmediato. Siento no recordar de quién era el comentario, que dice así: 'Muy bien Los favoritos de Midas... pero la siguiente, una de ficción.'
Acababa de ver el cuarto capítulo, hoy, pedaleando, he visto el sexto y último; y suscribo plenamente el comentario.
Es una buena serie, con excelentes interpretaciones de Luis Tosar, el protagonista, y Guillermo Toledo, un policía veterano y desengañado, que tiene un aire a Colombo (les sonará a los de mi generación), aunque le falta su retranca.
La serie nos presenta el mundo de los medios de comunicación y la prensa escrita, incapaz de mantener su independencia porque su modelo de negocio hace tiempo que hace aguas y dejó se ser rentable.
Vemos el contraste entre la forma de vida de los más poderosos, el de la gente normal, esa clase media en peligro de extinción, y algunos retazos de los cada vez más numerosos y cada vez más a merced de la desinformación sistemática, con un futuro que cada día que pasa nos aproxima más al Mundo feliz de Huxley y al 1984 de Orwell.
Aquí os dejo dos preguntas que he visto en el comentario que hace Esquire:
"¿Qué estás haciendo tú y qué estás dispuesto a hacer por romper el sistema de desigualdad social?".
"¿Qué estás haciendo y qué estarías dispuesto a hacer por mantener tu situación actual?".
Si os animáis a verla, os gustará. Y si tenéis dudas, seguro que hay opciones alternativas porque aquí no vais a ver nada que os sorprenda. ¿O sí?
jueves, 26 de noviembre de 2020
Gambito de dama
viernes, 13 de noviembre de 2020
Borgen
viernes, 6 de marzo de 2020
The Young Pope & The New Pope
Quienes, como yo, quedasteis fascinados por La grande bellezza, de Paolo Sorrentino, Oscar a la mejor película en habla no inglesa en 2013, os sentiréis como en casa viendo las dos entregas de las series El Joven Papa y El Nuevo Papa, que he visto en el último mes en HBO.
A lo largo de los 9 capítulos de la segunda entrega, The New Pope, iremos descubriendo cómo el que parece un Papa perfecto esconde secretos y una alarmante fragilidad, como una pieza de porcelana, que tiene que lidiar con problemas como el fundamentalismo islámico, la pederastia, la homosexualidad, los escándalos financieros y políticos, bajo la sombre de su predecesor, Pío XIII, convertido en un santo al que idolatran millones de fieles. 







