
En este Campeonato
de Europa voy a tratar de compartir con vosotros mis impresiones de lo visto
por televisión. Os adelanto que he elegido Eurosport,
frente e Teledeporte, porque temo
que en cualquier momento aparezca Camacho.
A mí me encanta ver
atletismo, que es algo más que correr. Me gusta que ganen ‘los nuestros’, pero
me gusta mucho más que ganen los mejores. Como me habréis leído muchas veces,
el atletismo está sometido al veredicto de dos jueces implacables: el
cronómetro y la cinta métrica. Gana el que corre más rápido, el que lanza más
lejos y el que salta más alto o más largo. No hay más.

En el lanzamiento
de martillo, Wojciech Nowicki, un
coloso de 29 años, 196 cm de altura y 112 kilos de peso, siempre a la sombra de
su compatriota Pawel Fajdek, hizo un
concurso sensacional, con un mejor lanzamiento de 80.12, en su tercer intento,
tras empezar con 77.19 y 80.00. El cuarto fue de 79.00, el quinto nulo y acabó con
78.81. Hubiera ganado con cuatro de sus seis intentos. Pawel
Fajdek, triple campeón mundial, lanzó 78.69 en su primer intento,
poniéndose en cabeza, pero no mejoró esa marca, perdiendo el título de
Amsterdam 2016 y teniéndose que conformar con la medalla de plata.

Da gusto ver la
técnica, la elasticidad, la coordinación y, naturalmente, la fuerza de estos colosos,
originarios de países donde el atletismo, todavía, conserva el nivel que le
corresponde.

En los 100 metros
masculinos, dominaron dos jóvenes británicos: Zharmel Hughes (9.95, record de los campeonatos = 1224 puntos IAAF)
y Reece Prescod (9.96), que no
desaprovecharon la lesión en el calentamiento del francés Jimmy Vicaut, que había corrido las semifinales en 9.97.
Ausentes los
africanos, la final de 10.000 metros, muy penalizada por el calor, fue dominada
por atletas de origen africano, con marcas discretas. Cuando esperábamos que Adel Mechaal, un mediofondista que
corría el segundo 10.000 de su vida, tras hacer 27:50.56 en Londres el 19 de
mayo, rematara en la última vuelta, asistimos a su hundimiento que le dejó con
la ingrata medalla de hojalata, tras acabar en 28:13.78, a 2”.56 del ganador.
¿Decepción? Para los ‘medalleros’, tal vez. Teniendo en cuenta que era el
quinto del ranking europeo del año, terminar cuarto es un resultado aceptable.
En las semifinales
de 400 metros vallas, asistimos a las exhibiciones de los dos favoritos: Karsten Warholm (Noruega) y Yasmani Copello (un cubano
nacionalizado turco), que ganaron sin despeinarse y a la gran carrera del
navarro Sergio Fernández, que con
49.19, siendo cuarto en su serie, se metió por tiempos en la final. Era 11º en
el ranking de Europa del año, por lo que su actuación fue notable.
Por último, en la
calificación de pértiga, Mailen Axpe -a quien vemos en la fotaza de Félix Sánchez Arrazola-
no pudo saltar 4.45, que es su marca personal. Se quedó en 4.35, que pasó al
tercer intento. No fue suficiente. En cualquier competición, son muy pocos los
que ganan y muchos los que compiten, unos mejor que otros. Yo creo que Maialen lo hizo bien. La también
española Mónica Clemente se quedó en
4.20.
Aquí lo dejo por
hoy. Mañana más.
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