viernes, 27 de agosto de 2021

Estaba en la peluquería.

La primera vez que la vio estaba en casa de sus padres y su ama, siempre tan incisiva, la bautizó de inmediato: Parece la rubia de Los Ángeles de Charlie. Su aita, que no daba puntada sin hilo, matizó de inmediato: Sí, ya, con 15 centímetros menos de estatura y 15 kilos más de peso. 

Desde entonces había pasado un año y una vez más había convocado a la prensa a las 12:00, Allí estaban todos, esperando pacientemente la enésima comparecencia de una mujer con una alta responsabilidad y una más que demostrada ineptitud, sólo al nivel de su altanería. 

Para entretener la espera le puso un whatsapp a su ama, preguntando si el domingo había comida. Aunque la ama era de Bergara, le contestó a la gallega: ¿Dónde estás?

Entró al trapo y contestó: Esperando a tu amiga, la rubia de Los Ángeles de Charlie, que nos ha vuelto a dar plantón... de momento.

Estará en la peluquería, fue la respuesta de la ama, que seguía sin mojarse con lo de la comida.

A las 13:15, por fin, compareció. Frente a la sobria y monjil imagen de su predecesora en el cargo, lucía una generosa melena rubia leonada, seña de identidad a falta de mejores credenciales.

Sin disculparse por el retraso ni justificarlo, comenzó su tediosa intervención, sobrada de arrogancia, rutinaria, ramplona, insolente por momentos, plagada de lugares comunes y datos sospechosos, previamente cocinados y zafiamente presentados.

Terminada su perorata, sin preguntas comprometedoras de los medios pesebristas que habían asistido a la rueda de prensa, se levantó con agilidad, sacudió la melena y, con paso firme, abandonó la sala.

Tenías razón, ama, estaba en la peluquería.

P.D.: Eskerrik asko! @ItziarSu por la idea.


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