viernes, 26 de febrero de 2021

Adicto a la causa nacional

Era una soleada tarde de un domingo de otoño de 1975 en el campo de fútbol de una localidad del interior de Euskadi. El equipo local se empleó con la contundencia con la que los equipos locales se comportaban entonces. El visitante era el filial de un equipo de Primera División. El árbitro, que terminaría su carrera siendo internacional, estaba entonces en Tercera División (no existía todavía la Segunda B) y tuvo que tomar decisiones comprometidas, entre ellas dos penaltis, para que el partido discurriera con deportividad, ante la ira del público, jaleado desde la tribuna por el presidente del equipo local. El partido terminó 2-2 y en ese momento se produjo una invasión del campo, con el citado presidente a la cabeza. 

Os recuerdo que estábamos en 1975 y que Franco todavía estaba vivo, aunque le quedaba poco. El sargento de la Guardia Civil actuó de forma expeditiva para proteger al equipo arbitral de un linchamiento seguro. Sacó la pistola, disparó dos veces al césped y consiguió paralizar a la turba, permitiendo la entrada del árbitros y sus dos jueces de línea al vestuario sin sufrir ninguna agresión física, con excepción de un golpe en el pecho que recibió el árbitro del presidente del equipo local, un tipo de mediana edad, con buen aspecto físico.

Un par de horas después de acabado el partido, el trío arbitral, al que habían pinchado las ruedas del coche, fue evacuado del campo por la Guardia Civil hasta el cuartel que tenían en el pueblo. Allí, el árbitro quiso presentar una denuncia por agresión, insultos y amenazas contra el presidente. El mismo sargento que había disparado dos veces su pistola se dirigió a un archivador, sacó una carpeta que llevaba el nombre del presidente del equipo local y empezó a buscar en su interior. En lo que parecía una ficha personal, junto a la foto y otras anotaciones, leyó en voz alta una que decía lo siguiente: 'Adicto a la causa nacional.'

No admitió ninguna denuncia, retuvo al trío arbitral en el cuartel de la Guardia Civil hasta que fue noche cerrada y sobra las 22:00 horas, facilitó su salida, escoltándoles hasta la entrada de la autopista.

Unos años después, uno de los jueces de línea, repasando los resultados electorales en las Elecciones Municipales de Euskadi, se encontró con el nombre y la cara de aquel presidente 'adicto a la causa nacional', convertido en alcalde de la localidad donde estuvo a punto de ser linchado. Lideraba la lista del PNV. Un demócrata de toda la vida.


2 comentarios:

  1. Ese fue el gran error/pecado/traición/... de los demócratas tras la muerte del generalísimo: dejar pasar por demócratas de toda la vida a fascistas de toda la vida. Y en sus mismos puestos de poder: Jueces, militares, policías, alcaldes...
    Autoamnistiados de crímenes que nunca han reconocido porque para ellos no eran crímenes y en cualquier caso era su deber y/o su derecho cometerlos.

    Esperaron tranquilos en sus puestos, eligiendo y nombrando a sus sucesores a la espera de sus oportunidades.

    Han pasado 40 años para que algunos despierten ahora y vean que la transición no era una vía de salida del Franquismo sino su garantía de continuidad.
    No se transformó a los fascistas en demócratas. Lo que se transformó fue a dirigentes de la izquierda en corruptos vendedores y trapicheros de ideales de un mundo mejor.

    Seguiremos soñando en otras oportunidades espero que no demasiado tardías para poder llegar a verlas. 🍀🍀

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  2. Ese fue el gran error/pecado/traición/... de los demócratas tras la muerte del generalísimo: dejar pasar por demócratas de toda la vida a fascistas de toda la vida. Y en sus mismos puestos de poder: Jueces, militares, policías, alcaldes...
    Autoamnistiados de crímenes que nunca han reconocido porque para ellos no eran crímenes y en cualquier caso era su deber y/o su derecho cometerlos.

    Esperaron tranquilos en sus puestos, eligiendo y nombrando a sus sucesores a la espera de sus oportunidades.

    Han pasado 40 años para que algunos despierten ahora y vean que la transición no era una vía de salida del Franquismo sino su garantía de continuidad.
    No se transformó a los fascistas en demócratas. Lo que se transformó fue a dirigentes de la izquierda en corruptos vendedores y trapicheros de ideales de un mundo mejor.

    Seguiremos soñando en otras oportunidades espero que no demasiado tardías para poder llegar a verlas. 🍀🍀

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