domingo, 26 de mayo de 2013

Lakuesta. Oligopolio de los jóvenes.

Ayer a la tarde se estrenó una carrera, a la que le adivino un magnífico futuro, no tanto en la cantidad de participantes, como en la calidad de los mismos y en la capacidad de atraer a muchos espectadores. La dinámica de la prueba, con varias carreras clasificatorias, de las que, por tiempos, se seleccionan los 10 mejores y los dos mejores equipos, que disputan la final, permite mantener el interés del público. Si, además, como ayer, acompaña el tiempo, el éxito está garantizado.

El título de este post hace referencia al oligopolio, un tipo de mercado dominado por un pequeño número de vendedores o prestadores de servicio, que compiten 'contraladamente' entre ellos. Haciendo un símil, podríamos decir aquello de que 'entre los bomberos no se pisan la manguera'.

Karel López  en pleno esfuerzo
Cuatro jóvenes ¿cuatrocentistas? de Anoeta, se pusieron de acuerdo para conformar un equipo imbatible... y repartirse los premios. Los caballos de Fidel (nombre elegido, supongo, en homenaje a Alberto Juantorena, 'El Caballo') arrasaron, tanto por Equipos, como en la clasificación individual, comandada por Karel López (ASS), seguido muy de cerca por Unai Mena (La Blanca de Vitoria). Aquí no hubo acuerdo ¿eh? y la final fue a cara de perro.

En tercer lugar se coló Eñaut Lasarte, que fue la sorpresa. Del equipo Basapiztiak, entró por delante del también 'atletiko' Alberto Menéndez, que corría por libre. Pablo Cid (RS) y Martín de la Fuente (ASS) completaron el equipo ganador.

Media preview
Impresionante la zancada de Eñaut.
Por detrás, de negro Iñigo
El segundo equipo fueron los BasapiztiakEñaut Lasarte (6º en la clasificatoria y 3º en la final), Iñigo Beldarrain (10º en la clasificatoria y 9º en la final), Mikel Martínez Galdos (11º) e Iñigo Gurrutxaga (14º).

Entre las chicas, saltó, para mí, la sorpresa, al ganar Leire Fernández Abete, una jovencita de frágil apariencia, a Lorea Ayala, especialista de 800 metros, que era mi favorita.

Yo participé en la tercera carrera, ganada por Ion Lopetegi, con un tiempo de 1':18", muy por delante de todos nosotros. Creo que esa circunstancia le perjudicó y le impidió meterse entre los diez primeros que disputaban la final. Un par de segundos tuvieron la culpa, ya que Iñigo, el décimo, marcó 1':17". 

Lakuesta 2013. Foto 24
Así subíamos. Yo soy el último de este grupo.
Muy por delante, Ion Lopetegi
En cuanto a mí, me fui hasta 1':55", sufriendo lo que no soy capaz de describir. A falta de unos 60 de los 300 metros de Lakuesta, mis piernas no obedecían las órdenes de mi cerebro y tuve que apelar a mi 'vergüenza torera' para no pararme y seguir ¿corriendo? hasta la meta. Ahora mismo, un día después, tengo una agujetas del culo para abajo, que me están martirizando.

Decía Ingmar Berman que 'envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.' Estoy de acuerdo en que las fuerzas disminuyen, pero, en mi caso, mi mirada, al llegar arriba; en fin ¿cómo os lo diría?

viernes, 24 de mayo de 2013

Paquetes

El texto que sigue se publicó el 14 de febrero (San Valentín) de 2009, en la columna 'Plaza de Gipuzkoa', que escribe los domingos Guille Viglione en la última página de El Diario Vasco. Se titula 'Paquetes' y su destinatario/a es la persona de la que estamos enamorados.

PLAZA DE GIPUZKOA

Guille Viglione

Paquetes

Hoy, 14 de febrero, cruzaré la frontera para comprar un paquete de galletas surtidas Delacre. Aunque no soy goloso, esta marca hace unas galletas de mantequilla con base de chocolate que me vuelven loco. Son como las Petit Écolier, de Lu, sólo que el chocolate negro es de la calidad del Lindt con 70% de cacao. La única pena es que, en cada paquete de veinte galletas surtidas, sólo hay cinco de las que me gustan. El resto de la caja no está mal, pero no tiene comparación con las que os he contado. Hay unas que se llaman Biarritz, bastante ricas, y que me hacen gracia por el nombre. Las Brazil Dark y las Crepes au chocolat están bien pero son un poco empalagosas. Por último, hay unas de mantequilla, recubiertas de azúcar glass, que no soporto. He preguntado en todos los supermercados de Francia para ver si encontraba mis preferidas en paquetes individuales, pero esta variedad sólo se vende en cajas surtidas. El caso es que esas galletas de mantequilla con base de chocolate son tan ricas, tan especiales, que justifican por sí solas la excursión y el dispendio. 

En las relaciones personales, cada persona es un paquete surtido de virtudes y defectos. Es muy difícil que te guste todo de tu pareja pero, por mucho que te empeñes, no puedes pretender cambiar a voluntad lo que te desagrada de ella. Supongo que en eso consiste el amor. En disfrutar, como el primer día, de las galletas de chocolate y en hacer un esfuerzo para tragar las de azúcar glass.

Hoy, por casualidad, he dado con esta columna y me he tragado sin ningún esfuerzo las galletas de azúcar glass, porque las 
de mantequilla con base de chocolate, después de tantos años, me siguen volviendo loco.

jueves, 23 de mayo de 2013

Baila, baila, baila

Baila, baila, baila (ダンス・ダンス・ダンス Dansu, dansu, dansu) es una novela escrita por Haruki Murakami, en 1988, un año después de Tokio Blues (Norvegian wood), que es la más conocida y popular de sus obras, publicada en España en 2005. 

Baila, baila, baila se publicó el año pasado y me acompañó en el viaje a Düsseldorf de finales del pasado mes de abril. Devoré sus 422 páginas (en formato electrónico) y tenía pendiente reposar la lectura para escribir este post. Por alguno anterior, ya conocéis mi debilidad por este autor japonés, capaz de engancharnos con relatos que combinan el surrealismo con la intriga, el sexo, la música, la gastronomía, la soledad de sus personajes y algo difícil de explicar, como los poéticos silencios de su prosa.

Baila, baila, baila es una deliciosa historia de amor entre un joven solitario de 34 años y una -en mi imaginación- exquisita recepcionista de una intrigante hotel de Sapporo, de cuya existencia real llegamos a dudar. Es también la historia de una extraña amistad, recuperada en la madurez, de dos antiguos compañeros de colegio, a quienes la vida ha llevado por caminos que nada tienen en común.

Personajes desarraigados, una intriga que nos remite, por momentos, a la novela negra, revista musical (los aficionados al rock and roll disfrutarán de la amplia cultura musical de Murakami), fantasías sexuales, toques de humor y de ternura, en una sucesión de imágenes que reflejan la dureza de la sociedad nipona, mientras se adentran en  el inconfundible universo de uno de los mejores novelistas actuales.

'Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada' (proverbio ghanés)

miércoles, 22 de mayo de 2013

La religión de la calidad


Hace unos años, inspirándome en un artículo escrito ¡en 1997! por Fran Gutiérrez -uno de los gurús de la calidad y la innovación en España, a quien reconozco como uno de mis maestros- escribí un artículo, con el mismo título, en el que trataba de explicar el concepto de Calidad.

En un post publicado el 24 de marzo, afirmaba que Calidad empieza con C de CLIENTE. Pues bien, si todas las religiones exigen creer en un 'dios', la Calidad propone idolatrar al señor Cliente.

Todas la religiones tienen reglas fundamentales, 'mandamientos', que es obligatorio cumplir, la Calidad tiene determinados principios que es indispensable practicar, por ejemplo, los que propone la EFQM:
  • Añadir valor para los clientes.
  • Conseguir resultados equilibrados.
  • Liderar con visión, inspiración e integridad.
  • Gestionar por procesos.
  • Alcanzar el éxito mediante las personas.
  • Fomentar la creatividad y la innovación.
  • Construir alianzas.
  • Responsabilizarse de un futuro sostenible.
¿Qué os parecen? ¿En qué medida se cumplen en las empresas donde trabajáis?

Todas las religiones se amparan en la fe, en determinadas creencias que se deben asumir sin poderlas comprobar fehacientemente. También la Calidad necesita una buena dosis de fe, puesto que es muy difícil convencer a los demás de una idea en la que no se cree.

Pensemos ahora en una religión cuyos misioneros actuaran diferente a lo que pregonan. ¿Pensáis que conseguirían muchos conversos?. ¿Alguien cree que los indios son tontos?. Estamos hablando de liderazgo. El conocido mensaje de La Ilí­ada: 'Las palabras conmueven, pero el ejemplo arrastra', sigue teniendo plena vigencia.

Todas las religiones manejan algún tipo de motivación y de recompensa (el cielo) para sus esforzados y fieles practicantes. La religión de la Calidad nos propone que si somos capaces de satisfacer a nuestros Grupos de Interés (Clientes, Trabajadores, Proveedores, Sociedad, ...) alcanzaremos un maravilloso estado de competitividad permanente.

Sin embargo, hay algo en lo que las religiones se diferencian de la Calidad: el tratamiento del pecado. Aquellas asumen la debilidad humana de sus practicantes y el que se pueda caer en la tentación. Para resolverlo, proponen el arrepentimiento y la penitencia, con los que resulta relativamente sencillo conseguir el perdón.

Los pecados de las empresas contra la Calidad (ausencia de liderazgo, no desplegar las políticas, no trabajar en equipo, tomar en vano la voz del señor Cliente, no gestionar a través de los procesos...) pueden obtener el perdón, si el arrepentimiento es muy rápido, el propósito de enmienda real y el pecado muy venial; pero la triste realidad es que la penitencia tiene tanta dificultad y suele requerir tanto tiempo que el señor Cliente, ese pagano dios de la Calidad, no suele dar una segunda oportunidad a la empresa pecadora.

Como decía el presidente de una famosa multinacional: 'El Cliente es cada dí­a más astuto, difícil y menos indulgente; está programado para ser cínico, desleal e ingobernable y está enseñado para exigir cada dí­a más Calidad por menos dinero'. Con un dios así­, tan poco atractivo, comprendo la dificultad de este catecismo, del que mucho menos que como monaguillo os acabo de lanzar este sermón.

lunes, 20 de mayo de 2013

Atletismo glocal

Fotografía
Iván Fernández y el ganador de la media
En esta sociedad de la información y la globalización, el atletismo está desapareciendo paulatinamente de los medios de comunicación, con alguna excepción, como pueden ser los Juegos Olímpicos. Olvidado de la televisión, la prensa solo le dedica unas pocas líneas, salvo en eventos como la Behobia-San Sebastián, que es más una fiesta y un fenómeno de masas.

Competiciones del enorme nivel de la Diamond League, que es capaz de llenar estadios, y que podrían interesar a ese mismo espectador que sigue el atletismo en los JJ OO, son ignoradas por la televisión, la radio y la prensa escrita. Hoy en día, solo se puede seguir en internet o en los canales de pago.

Fotografía
Imanol Cruz en cabeza de los 10,66 kms.
Así, mientras las carreras populares y los grandes maratones (New York, Berlin, Londres, Boston...) tienen un enorme tirón y atraen más participantes cada vez, las pistas están casi desiertas, sufriendo, además, la falta de dos o tres generaciones. Porque, por un lado, estamos los mayores de 50 y, por otro, infantiles, cadetes y juveniles. Los juniors y los seniors son rara avis. Los chicos y las chicas, en cuanto empiezan en la universidad o cualquier otra actividad, desaparecen.

Un buen ejemplo lo hemos vivido este fin de semana, en el que, de mayor a menor nivel, teníamos varias competiciones a las que prestar atención: la segunda jornada de la Diamond League, que se celebraba en Shangai, en la que concurrían la flor y nata del atletismo mundial; la Copa de Europa de 50 kms. marcha (con la participación de Mikel Odriozola); el Campeonato de España de Clubs, con la participación de la Real Sociedad (en Zaragoza) y Atlético San Sebastián (en Pamplona las chicas y en Anoeta los chicos); y la media maratón de Donostia, junto con una carrera de 10,5 kilómetros.

En la prensa del domingo, apenas se recogía una breve reseña de La Diamond League, poniendo el acento en la reaparicíón de Isinbayeba (que ganó con una marca discreta) y en la gran carrera de Kirani James. Sin noticias de las victorias de la Real Sociedad en el encuentro de Zaragoza (con gran actuación de mi compañero Iban Maiza, que se impuso en los 110 metros vallas, con 14":30), ni del Atlético San Sebastián en Pamplona (con doble tercer puesto de mi también compañera Amaia Dublang en peso y disco).

Un histórico en Anoeta: Eliseo Martín en medio de
Joseba Larzabal y Alberto Arberas
En la prensa de hoy, media página dedicada a la media maratón de ayer, amén de la crónica y el reportaje fotográfico colgado en la web de El Diario Vasco. Una breve reseña a las victorias de Real Sociedad y Atlético San Sebastián y a los 50 kms. marcha de Mikel Odriozola. Os recuerdo que estas competiciones se celebraron el sábado. Ninguna mención a la gran actuación de los chicos del Atlético, en Anoeta, con un final de infarto en el que, gracias a los relevos, consiguieron el segundo puesto por 1,5 puntos de ventaja sobre el equipo de Murcia (181,5 contra 180). Por cierto que dos de esos puntos los consiguió otro compañero, Eneko Zabalza, después de una épica carrera en los 800 metros.

El sábado a la noche, ya escribí un post sobre la reunión de Shanghai; y algo os he contado respecto de la actuación de nuestros equipos en el Campeonato de España de Clubs.

Fotografía
Carrerón de Amaia Zuloaga
Del medio maratón poco puedo añadir, si no es destacar la gran carrera de Ivan Fernández, segundo clasificado. Repasando la clasificación, me encuentro con el magnífico tiempo del veterano Ricardo Veleda (1h:14':55"), la gran carrera de Amaia Zuloaga (1h:23':21"), la regularidad de Aitor Eraña (1h:27':24") y Antonio Castro (1h:27':41"), a quienes no pude seguir... y eso que yo sólo daba una vuelta. Y hablando de compañeros, buena carrera de Xabier Zumarraga (1h:29':23"), que entró un poco por delante de  Amaia Insausti (1h:29':40"), a cuyo grupo tengo que agradecer que me acogiera en su seno en la segunda mitad de la primera vuelta al circuito.

Fotografía
Iñigo es el de la camiseta negra
Que no son 10 kms. Si hacemos caso al Garmin, yo hice 10.660 metros, en 43':41". Corrí mal. Creo conocer las causas, pero no os voy a aburrir con mis penas. Permitidme que, una vez más, mencione a Iñigo Beldarrain, 16º en la meta, por delante de un atleta consagrado, como Thierry Blanc. Entre las chicas, gran carrera de Eider Gorostegui, que me sacó un minuto. También me he encontrado con Ana Olaizola, en un muy buen puesto, en una carrera ganada por Imanol Cruz, seguido de Sergio Román, que se multiplicó haciendo de liebre para sus compañeros de entrenamiento.

El que nos interese -y mucho- lo local, lo próximo (de los más de dos mil atletas que corrieron ayer, en este post solo menciono a algunos de los que me resultan más cercanos) no está reñido con que nos apasione lo global. Poniendo  el ejemplo del fútbol, todos seguimos a la Real, pero también los partidos de la Champions League ¿verdad?

Decía Borges que 'antes las distancias eran mayores porque el espacio se mide por el tiempo'. Los aficionados al atletismo estamos perdiendo el espacio y también el tiempo. Curioso, en un deporte que se mide por el espacio (distancia que se corre, se lanza o se salta) y el tiempo que se tarda en recorrerlo.

¡Ah! el reportaje fotográfico, es de Luis Peralta. Eskerrik asko!