La lectura de Patria me dejó un tan buen poso
que decidí adjudicar la siguiente a Fernando Aramburu. Lo
hice siguiendo el sistema LIFO (last input, first output) que estudié en
mis años mozos y que aplico en la lectura de los correos electrónicos.
De acuerdo con esa regla, su anterior novela
era Ávidas pretensiones, editada en 2014, que poco o nada
tiene que ver con Patria, salvo que también te atrapa y te
hace buscar cualquier hueco para continuar con la lectura de una situación
auténticamente descacharrante.
Unas jornadas poéticas en la hospedería de un
convento de monjas de clausura en un pueblo perdido de La Mancha, es el
escenario por el que desfilan poetas de todo pelaje e inclinación sexual,
caricaturizados con saña, sin que uno sólo de ellas o ellos se libre del
escarnio. Los personajes son a cual más delirante y exhiben a los ojos del
lector todos sus miserias.
Necesitaba leer algo así, tan fresco, tan
divertido y tan disparatado. Os la recomiendo de verdad.
Le daremos una oportunidad; sabiendo que conviene discernir lo personal de lo profesional, le escuché en una entrevista precisamente describiendo los años donde existió ETA y me produjo bastante rechazo (entre otras cosas porque él no fue en absoluto coherente con sus hechos con lo que promulgaba con sus ideas).
ResponderEliminar